El Gobierno abre la batalla judicial: “No vamos a pagar lo que Repsol quiera”

El Gobierno abre la batalla judicial: “No vamos a pagar lo que Repsol quiera”
El Gobierno quiere incluir, para bajar el monto a pagar, los daños ambientales que causó la petrolera. Para subir la producción se utilizarán las ganancias no repartidas
“Los tarados son los que piensan que el Estado tiene que ser estúpido y comprar la empresa según las reglas de YPF. No le vamos a pagar lo que ellos quieran, esos 10.000 millones de dólares”. El viceministro de Economía, Axel Kicillof, no dejó lugar a dudas: la Argentina no está dispuesta a convalidar los 10.000 millones de dólares que Repsol pide por la expropiación del 51% de las acciones de YPF y se prepara para una batalla judicial que podría dilatar la instancia del pago durante años. Para determinar el valor de la compañía, el Gobierno quiere incluir eventuales pasivos ambientales y daños en las herramientas de producción, según explicaron ayer Kicillof y el ministro de Planificación, Julio De Vido, en el Senado.

Esa estrategia ya está en marcha. “Hemos hablado con los gobernadores para que liquiden provincia por provincia los daños ambientales. Vamos a ser inflexibles”, explicó el ministro; quien evitó responder con qué fondos el Estado le pagará a Repsol al final del proceso. Lo que sí anticiparon ambos funcionarios es de dónde saldrán las inversiones para levantar los niveles de producción: el Gobierno se valdrá de las ganancias que, por presión oficial, la empresa no repartió en el último año, y de las del próximo. Si no alcanzara, hará uso del artículo 7 del proyecto de ley y se recurrirá a socios externos. “Muchas empresas ya han manifestado su interés en el joint venture para venir a trabajar con nosotros”, aseguró De Vido (ver pág. 3).

La exposición de los dos funcionarios ante las comisiones de Presupuesto; Energía; y Asuntos Constitucionales del Senado duró cerca de siete horas en las que no faltaron las chicanas, los cruces ásperos con la oposición y las críticas de todos los presentes a la privatización de la petrolera, decidida hace 20 años por el entonces presidente Carlos Menem. Ahora senador, el riojano podría haber participado del debate, pero ni siquiera pisó el edificio del Congreso ayer.

Neoliberalismo

En medio de las críticas opositoras por la postura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en aquellos años (de lo que se informa aparte), quien embistió con mayor dureza contra el neoliberalismo fue Kicillof. Arquitecto del proyecto oficial y voz cantante ante el Senado, el viceministro habló durante más de una hora y media rebatiendo las críticas a la iniciativa. Calificó de “perorata” al proyecto económico de los 90; de “papanatas” a los que cuestionaron la expropiación porque YPF representa solo el 34% del mercado nacional; y consideró un “argumento estúpido” defender la permanencia de Repsol, mientras golpeaba repetidamente la mesa para reafirmar sus aseveraciones.

Actor clave

“YPF, aun después de la administración de Repsol, sigue siendo un actor clave. Que ningún payaso venga a decir que no sirve para nada”, advirtió el funcionario, que además contó con detalle varias reuniones entre integrantes del Gobierno y el presidente de Repsol, Antonio Brufau, en las que éste pedía aumentar el precio del combustible. “Nos han desabastecido para quebrarnos la muñeca y que les demos más precio”, denunció, y se quejó de que la empresa ocultó deliberadamente información al Ejecutivo. De todas formas, insistió en que la expropiación no es un “castigo”, sino que responde a la necesidad de controlar un recurso estratégico. “Los objetivos de YPF deben estar en línea con los de la Argentina”, remarcó.

De Vido, en tanto, anunció que las provincias petroleras ya dieron su acuerdo para devolverle a YPF las áreas revertidas, en cuanto el Congreso apruebe la expropiación. El primer paso para ello se concretará hoy, cuando el plenario de comisiones del Senado dictamine a favor del texto y lo deje listo para llegar al recinto en una semana.

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