Gobierna Mestre, con un partido tradicional detrás

Un partido político con cuadros técnicos y militantes, liturgias y solemnidades, y disciplina interna, vuelve a gobernar la ciudad
Con Ramón Mestre, el radicalismo, un partido político tradicional con cuadros técnicos y militantes, liturgias y solemnidades, y disciplina interna, vuelve a gobernar la ciudad.

El contraste con el último gestor que tuvo la Municipalidad será notable: desde que Daniel Giacomino rompió con Luis Juez se quedó sin mayoría legislativa, sin funcionarios y sin poder real. Mucho se podrá cargar sobre sus aptitudes, pero su soledad política fue tal que el mero hecho de haber cumplido su mandato de cuatro años puede ser considerado su mayor logro.

Ramón Mestre no se tendrá que preocupar por las manos levantadas en el Concejo Deliberante. Ya lidera el radicalismo provincial y se ha preocupado por contener con cargos y gestos a todos los sectores internos. Eso le permitió decir ayer en su discurso que ejercerá “la autoridad sin vacilaciones”. Además, José Manuel de la Sota le prometió ayuda si no llega con los sueldos. Y hay motivos políticos para creerle: el peronismo necesita que Ramón haga una buena gestión para que no reviva Luis Juez.

Todo lo mal que se ve la ciudad y que es peor todavía en su descripción es la principal estrategia de Ramón para ganar tiempo y tomar las decisiones que sin un escenario caótico podrían generar rechazo.

Y ayer Mestre aseguró que cumplirá a rajatabla con eso y que no hará demagogia. Léase: rigor con los empleados municipales, privatización de Crese, reorganización del transporte y privatización (parcial) de Tamse; o Suoem, Surrbac y UTA, tres poderosos gremios K contra un intendente radical. No lo pudo escuchar porque él hablaba en Empalme, pero la mejor noticia le llegó de la misma Cristina, con su rigoreo a los sindicatos. Por ahí va.

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