Así lo informó el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, tras la reunión con Cristina de Kirchner que mantuvieron ayer los 17 gobernadores alineados con los Kirchner. El Ministro del Interior, Florencio Randazzo, confirmó que los mandatarios "están muy comprometidos y agradecidos" con el Gobierno nacional y que "sólo reclamaron continuar con el actual modelo económico".
Luego del encuentro, el Gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, indicó que la Presidente analiza la posibilidad de derogar el impuesto al cheque, en momentos que la oposición impulsa en el Senado un proyecto para su coparticipación.
"Más allá de lo que nosotros opinamos sobre el impuesto al cheque, la misma Presidente nos adelantó que analiza la derogación", adelantó Capitanich.
La mandataria les explicó a los 17 gobernadores que estuvieron en la Quinta Presidencial de Olivos que el plan dependerá de la "evolución de las variables macroeconómicas".
Por su parte, el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, indicó que existe "la posibilidad" de que se elimine el impuesto al cheque y que los gobernadores citados ayer a tarde sólo reclamaron continuar con el actual modelo económico que apunta al crecimiento del PBI.
"Ningún Gobernador está enojado, todos están muy comprometidos y agradecidos. Es lógico que cada gobernador quiera tener la mayor cantidad de recursos posibles", indicó el funcionario kirchnerista.
La discusión en torno al futuro del impuesto al cheque, que hoy retiene el 1,2% de todas las operaciones bancarias realizadas a través de este medio de pago, no es un tema menor. El Presupuesto 2010 previó que con este gravamen se recaudaran en el corriente año 23.543 millones de pesos.
Su importancia, sin embargo, no debe buscarse sólo en los números: la polémica en torno a los intentos de modificar la coparticipación del impuesto trascendió de una disputa entre el Gobierno y la oposición. Los senadores oficialistas Luis Viana (Misiones), Guillermo Jenefes (Jujuy) y Marcelo Guinle (Chubut) anunciaron su intención de votar en contra del kirchnerismo, a favor del proyecto de ley impulsado por sectores opositores.
Ese proyecto buscaría coparticipar de forma plena esos casi 24.000 millones de pesos. Esa decisión significaría para el Tesoro nacional una "pérdida" de cerca de $12.000 millones. Hoy, la proporción coparticipada asciende al 30% y el 70% restante es para la Nación. Por lo tanto, de eliminarse el tributo, la Nación estaría resignando más de $ 15.000 millones.
En 2009, ingresaron al Tesoro 22.000 millones de pesos por este concepto. De este monto, la Nación retuvo el 70% y el 30% restante se dividió entre las provincias y las afectaciones específicas del Estado. En suma, la provincias recibieron cerca de 6600 millones de pesos, que se dividen entre 24 de acuerdo al peso específico de cada una, determinado en la Ley de Coparticipación Federal




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