Los gobernadores eluden, por ahora, una fórmula con Kirchner

Los gobernadores eluden, por ahora, una fórmula con Kirchner
Preparan planes para escapar de la pelea nacional; dudan por el futuro del ex presidente
Daniel Scioli intuyó que querían subirlo a la fórmula presidencial y se puso inocultablemente ansioso. Convocó a su gente. Hubo reuniones y cruce de llamadas. El gobernador acordó reaccionar. "Nosotros sólo trabajamos para la reelección en 2011", repitió en casi todos sus encuentros reservados, a principios de esta semana, con la solitaria ambición de que el mensaje se escuchara en la quinta de Olivos.

Empezaba así un brioso operativo concentrado en una sola cosa: escapar de la grilla nacional. Un curioso fenómeno que, desde entonces, empezó a extenderse también al resto del país. En medio del repentino optimismo electoral de Néstor Kirchner y su interés por hallar un compañero de batallas para 2011, el puñado de gobernadores oficialistas con proyección nacional empezó a garabatear argumentos para intentar cumplir un súbito deseo común: huir de la vicepresidencia.

En contra de las especulaciones, el grupo incluye a provincias alineadas sin cortapisas con el Gobierno, como Chaco, Tucumán o San Juan, aún llenas de dirigentes temerosos de la suerte del jefe del PJ, a pesar de su repunte en las encuestas.

Buenos Aires fue la primera en anunciar "el efecto repliegue". No bien empezó a correr el rumor de que Scioli sería candidato a vice, en La Plata difundieron una sorpresiva encuesta que lo colocaba primero en intención de voto bonaerense, levemente por encima de Francisco de Narváez, su principal competidor. Una tropa entusiasta de funcionarios citó esos números para justificar bendiciones reeleccionistas. "Queremos seguir cuatro años más", dijo el jefe de Gabinete sciolista, Alberto Pérez.

Esos mismos argumentos comenzaron a escucharse también en el Norte. El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, tiene todo listo para intentar convencer a Kirchner de que "sería más útil para el proyecto" si fuera por la reelección. "Hay que mantener el poderío provincial. Va a ser importante sumar en el Senado", suele insistir, según pudo reconstruir LA NACION de fuentes del gobierno chaqueño. El caudillo despliega sus razones. Recalca que, si fuera candidato, el oficialismo podría retener con comodidad bancas fundamentales para el frágil equilibrio del Congreso.

José Luis Gioja no tiene esas disyuntivas. El gobernador sanjuanino no puede ser reelecto, así que hace tiempo que busca dar un salto nacional. Eso sí, ahora empezó a esquivar definiciones. "Es muy prematuro hablar de candidaturas", dijo Gioja a LA NACION. En San Juan juran que el caudillo no está muy entusiasmado con ser vice. "Es un tipo de acción. Cuando sueña, en realidad sueña con la presidencia", aclaró una alta fuente de su gobierno. Mañana, Gioja y Kirchner lanzarán en la Capital un espacio "sub 40" en el PJ. El gobernador ya le bajó el tono, antes de que se lo preguntaran: "No quiero segundas lecturas. Esto no significa que sea candidato a nada".

Doble juego

Los gobernadores apelan a un doble juego. En público sobreactúan apoyos. "Estaremos donde el proyecto lo demande", dicen. En privado, en cambio, les temen a las obsesiones electorales de Kirchner, sobre todo por una razón: aún no vislumbran cómo haría para evitar una segunda vuelta, la condena segura para su futuro político.

Scioli dice tener la fórmula del éxito. Se siente el único peronista capaz de aportar el número de votos necesarios para que la candidatura de Kirchner arañe el porcentaje mágico: 40,1. Eso sí, para eso lo que importa es la reelección.

En Tucumán, en el último acto del PJ, una insólita avalancha de carteles parecía mostrar al primer caudillo con ganas de ser número 2. Iban y venían pancartas con el mismo mensaje: "Kirchner-Alperovich". Ahora, sin embargo, en la gobernación niegan cualquier interés. "La idea, en realidad, era mostrar el poderío tucumano. Alperovich quiere seguir siendo gobernador", insistió ante LA NACION una alta fuente provincial. No será fácil. El caudillo tiene problemas en la Justicia, que discute la constitucionalidad de otra reelección. Igual, mantendrá el anuncio. Les dijo a sus íntimos que siente que ser vicepresidente "no coincide con su perfil". Y que sólo aceptaría si "la jefatura lo exigiera". O sea, si llamara Kirchner.

Por el momento, el ex presidente sólo se ocupa de su mejor juego: el misterio. Optimista, con sondeos en mano, se animó, incluso, otra vez, a hablar de "pingüino o pingüina". Y hasta sugirió divertido en Olivos una fórmula insospechada: Kirchner-Kirchner.

SCIOLI Y LA ESTRATEGIA DE NO HABLAR DEL PJ

Además de apostar a la reelección, el gobernador Daniel Scioli también acordó con sus principales consejeros políticos otra estrategia para levantar en las encuestas y afianzar sus chances electorales en 2011: dedicar menos tiempo a hablar y mostrarse con el PJ, sobre todo bonaerense. "Hoy no es redituable", insisten sus hombres de confianza. El propio Scioli suele dejarlo entrever, con la excusa de que no se debe hacer "ningún tipo de especulación política" después de la enfermedad del vicegobernador y jefe del peronismo bonaerense, Alberto Balestrini. Insiste sólo en una frase: "Este año me van a ver en la gestión".

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