El gobernador y Mariotto se esquivan en público

Casi no se hablan y no comparten actos
Hablan poco, sólo por temas operativos. Hace 23 días que no se muestran juntos. La última vez, los congregó el megaacto K en Vélez, una exhibición de fuerza en apoyo a Cristina Kirchner, en la que apenas compartieron el escenario. Ni siquiera la formalidad de una actividad de la administración que encabezan logra unirlos: desde que supervisaron zonas afectadas por el temporal en Ituzaingó, más de un mes atrás, no registraron coincidencias de agenda.

Como nunca, el gobernador Daniel Scioli y su segundo, Gabriel Mariotto, expusieron la tensión de su vínculo puertas para afuera. Todavía el vice está molesto por haber sido acusado de "poner palos en la rueda" por sus colegas del gabinete bonaerense. Es más: convencido de que cumplió con su misión de aprobar el estratégico paquete impositivo en el Senado, espera, en silencio, un pedido de disculpas.

Después del vertiginoso protagonismo, Mariotto comenzó a dosificar sus apariciones y evitó la confrontación. Es termómetro, acaso, del impredecible juego de ambivalencias de un enlace superior: la relación entre Olivos y Scioli. Sólo un ejemplo: mientras un coro de kirchneristas machacaba contra el lanzamiento anticipado del gobernador para 2015, la Casa Rosada giró a esa jurisdicción unos 200 millones de pesos, según confiaron a LA NACION fuentes oficiales. En una situación económica ajustada, la cifra, aunque exigua, sirve de indicio político: es insuficiente, pero más que nada.

Citas fallidas

Hubo intentos por terminar la saga de desencuentros. Siempre atentos al impacto de la imagen, desde el gobierno provincial invitaron a Mariotto a dos eventos el jueves pasado. La primera cita, a la mañana, consistía en la entrega de 14 patrulleros y un helicóptero en Lanús, distrito comandado por el intendente Darío Díaz Pérez. Era un gesto: el jefe comunal tiene buena sintonía con el vicegobernador. El segundo convite era, nada menos, que a la jura de Remo Carlotto como nuevo secretario de Derechos Humanos. La ruidosa salida de Sara Derotier de Cobacho, antecesora en ese puesto, fue producto de una fuerte cruzada del kirchnerismo.

El sciolismo aguardó en vano. Con sigilo, el vice esquivó ambos terrenos "amigables". "No hay tiempo", repetía a sus íntimos. Estaba enfrascado en discusiones técnicas para determinar si la suba del impuesto inmobiliario rural podía efectuarse vía resolución. Es decir, a sola firma del gobernador. Ya había partido la Presidenta de misión comercial a Angola, cuando el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, recibió la orden de aclarar que era posible concretar la reforma, trabada en la Cámara de Diputados bonaerense, por decreto.

El funcionario, de bajísimo perfil desde que asumió el Palacio de Hacienda, se lanzó hacia La Plata donde mantuvo una ronda de diálogo con figuras de todo el espinel oficialista: desde Mariotto y José Ottavis, referente de La Cámpora y vicepresidente de la Cámara baja provincial, hasta el jefe de Gabinete y hombre del riñón sciolista, Alberto Pérez, y la ministra de Economía, Silvina Batakis, según reconstruyó LA NACION. Ese es, aún hoy, el deseo del Gobierno: que Scioli estampe su firma en una resolución que aumente el revalúo y, aparte, se trate una iniciativa que contemple las otras modificaciones impositivas.

A diario, la Presidenta monitorea la estrategia legislativa bonaerense. La dupla Mariotto-Ottavis se consolidó, al menos durante esta negociación, como lazo operativo con Olivos.

Con el oficialismo en ebullición interna, el gobernador se fue sin pistas de cómo cayeron sus dichos electorales en su último encuentro con Cristina, el martes pasado, por la tarde, en la fábrica Kraft. Fue un acto formal, con el objetivo de no mostrar fisuras. "El clima fue cordial, como siempre", destacaron desde el entorno del mandatario. A la medianoche, el kirchnerismo volvía a sazonar con picante desde un set de TV. "Scioli no derrama doctrina peronista por los poros", sentenció Mariotto, relajado ante las cámaras, hamacándose en el sillón. La foto de horas antes se tornaba color sepia..

Comentá la nota