El gobernador lanzó una nueva ley de Seguridad con descarnado análisis de objetivos no alcanzados

Jorge Capitanich encabezó ayer el acto de presentación del proyecto oficial para una Ley de Seguridad Pública con la que el gobierno pretende replantear la lucha contra el delito en la provincia, tras reconocer que en ese aspecto no se alcanzaron las metas que se habían fijado para su primer mandato al frente del Poder Ejecutivo.
“Hoy tenemos alta vulnerabilidad con el narcotráfico”, admitió el gobernador, en un discurso con el que también aceptó que no se pudieron frenar los delitos cometidos con armas y que el sistema 911 no tiene un funcionamiento óptimo, al punto que hay decenas de vehículos de ese servicio policial que no operan de acuerdo a lo previsto.

Capitanich también consideró “excusas miserables” a las que reciben muchos ciudadanos cuando llaman a las comisarías y les dicen que no se pueden movilizar patrulleros por falta de combustible, resumiendo que, a su juicio, el problema central de la acción oficial ante el delito “es de organización”.

El proyecto de ley elaborado por el gobierno, en ese sentido, pone el acento en un esquema de seguridad preventiva, en una mejora del servicio penitenciario y en una mayo presencia policial en los controles de tránsito. La iniciativa fue presentada en el Salón Obligado de Casa de Gobierno, colmado de autoridades de los tres poderes del Estado y representantes de fuerzas de seguridad y policiales.

Estuvo también el director ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad Interior, Miguel Bermejo, quien valoró la propuesta gubernamental y la consideró “un aporte con visión de futuro” que pone al Chaco con “el proyecto más avanzado de la Argentina” en materia de protección ciudadana.

Mensaje descarnado

“Esto no es contra nadie, sino para bien de todos”, planteó Capitanich en su mensaje, que tuvo varios tramos de dura autocrítica, como cuando admitió la vulnerabilidad provincial frente al tráfico de drogas y lo ejemplificó con lo ocurrido en Quitilipi, donde se embalaron bolsas de carbón que llevaban oculta casi media tonelada de cocaína, un cargamento del que la Policía del Chaco nada supo y que acabó siendo detectado en el puerto de Buenos Aires, cuando la droga iba a ser embarcada al exterior.

“Diseñamos un conjunto de políticas y asignamos recursos pero no pudimos cumplir las metas fijadas”, aceptó, señalando que por ello ahora “estamos reorganizando el sistema e involucrando a la sociedad y al Estado”.

“Planteamos un nuevo sistema organizacional con base en el concepto de seguridad democrática, conjugando recursos financieros, humanos y tecnológicos en pos de un claro objetivo, prevenir actos delictivos”, dijo.

El gobernador planteó que su gestión “está en contra de los delitos” pero también “de las causas que generan la propensión a cometerlos”, en alusión a las condiciones de pobreza y desigualdad que persisten en la provincia.

A raíz de ello, afirmó que toda política de seguridad pública debe involucrar desde la inclusión social, laboral y educativa, hasta esquemas de readaptación social mediante el sistema penitenciario.

Varias medidas

Entre las medidas concretas a implementar, se prevé la inversión en nueva infraestructura para el servicio penitenciario y la refacción de comisarías, como así también una mayor capacitación del personal policial y la incorporación de tecnologías que faciliten el trabajo. “Esta reforma de carácter estructural que estamos haciendo, implica un esquema de incorporación de recursos humanos calificados y tecnologías. Y queremos hacerlo con participación de los foros de seguridad, los intendentes y toda la población”, indicó Capitanich.

Señaló además que el sistema de seguridad pública debe tener puntos fijos y variables, ya que según detalló- en el 7 por ciento de la superficie territorial de la provincia se comete el 87 por ciento de los delitos. “En los puntos fijos se debe instalar un sistema tecnológico de cámaras digitales, mientras que en los lugares variables intervendrá el 911 con tecnología de avanzada en la comunicación para asegurar inmediatez”, planteó.

Por otro lado, se refirió a la necesidad de reforzar los controles fronterizos para chequear el tráfico de vehículos y bienes, y aseguró que la implementación del sistema de fibra óptica permitirá incorporar tecnología de punta en comunicaciones en todos los puestos fronterizos.

Policías fuera de las oficinas

Durante su mensaje, el gobernador planteó la necesidad de redefinir el rol de las comisarías para optimizar su funcionamiento. “No deben ser centros de recepción de denuncias”, dijo al respecto. “Queremos transformar el sistema de recepción de denuncias por atención civil especializada con tecnología moderna para facilitar la intervención del servicio 911”, adelantó.

Con respecto el servicio de recepción telefónica de denuncias y avisos sobre situaciones de emergencia, admitió que tampoco se cumplieron las expectativas. “En el servicio 911 hay 40 vehículos que no funcionan como corresponden. No hay excusas, el servicio tiene que funcionar y para eso vamos a asignar todos los recursos necesarios”, aseguró.

A la par, indicó que la falta de combustible no es excusa para no prestar servicios, ya que existen partidas aseguradas de combustible para cumplir las tareas, por lo que calificó de “excusas miserables” las que se brindan con ese argumento a los ciudadanos algunas comisarías diciendo que no acuden ante denuncias de delitos o para realizar prevención por falta de gasoil o nafta para las patrullas.

“También queremos erradicar el sistema de trámites administrativos en las comisarías que quita tiempo al policía que debe estar en el terreno para hacer prevención”, agregó.

La droga avanza

Capitanich dedicó un párrafo especial de su discurso al narcotráfico y su incidencia en el territorio provincial. “No pudimos resolver este problema que constituye un tema clave de la agenda estatal”, dijo; y citó como ejemplo de ello el cargamento de drogas detectado días atrás en el puerto bonaerense, oculto en bolsas de carbón procedentes del Chaco.

“Ni la inversión en controles y radarización, ni la expansión de Gendarmería, de la Policía Federal y de las fuerzas provinciales, fueron suficientes. Pero seguiremos profundizando las acciones para erradicar este mal”, enfatizó, reconociendo que la provincia vive una situación de “alta vulnerabilidad” frente al avance de las drogas.

Aseguró que es un desafío que debe involucrar a las fuerzas policiales, al Estado, al Poder Judicial y a la comunidad. “Para que exista consumo debe haber un dealer que distribuya y un narcotraficante que provea, entonces es necesario identificar a los consumidores y así alcanzar a los distribuidores para llegar al meollo del narcotráfico en la provincia”, argumentó.

“El que no está dispuesto a cumplir con estas metas que se vaya, no lo quiero tener ni en el gobierno ni en las fuerzas policiales”, advirtió luego. “No me importa si la droga es un problema complejo del mundo de hoy, sólo me interesa que Chaco sea una provincia libre de ellas y eso implica un esfuerzo colectivo”, agregó.

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