El gobernador Jaque soportó la protesta

Para Celso Jaque, el Carrusel de la Vendimia fue un combo completo. Del trago amargo de la contramarcha, durante la que permaneció inmóvil frente a los gritos, cánticos y hasta insultos de los manifestantes, se fue al otro extremo.
A lo largo del desfile bailó, saltó y acompañó con palmas el paso de los carros. Brindó cada vez que tuvo la oportunidad de hacerse de una bota de vino, degustó una jugosa costilla cortesía del carro de la Fiesta Nacional de la Ganadería y cerró el menú con un trozo de sandía de Lavalle.

Al color de una fiesta plagada de tradición y campo el calor de la rosca política no estuvo ausente.

El gobernador sanjuanino José Luis Gioja se retiró luego del desayuno de la Coviar pero no sin antes dejar su huella. Sobre la rivalidad desatada entre la Fiesta del Sol y la Fiesta de la Vendimia, dijo que hay que dejarse de "boludear".

"No debe de haber pueblos con más historia en común que mendocinos y sanjuaninos. Entonces ponernos a boludear por el tema de una fiesta no tiene ningún sentido", aclaró.

Mientras tanto, el ala dura del radicalismo se reunió en la terraza del hotel Hyatt.

Gerardo Morales, Ernesto Sanz y Roberto Iglesias eran las tres patas de una mesa a la que también se sumó un radical cobista, Alfredo Cornejo. En otro sector el peronista disidente Felipe Solá hizo lo suyo al igual que su compañero de bloque Francisco De Narváez, que aprovechó para ultimar detalles de una reunión con dirigentes del PD al término del almuerzo en la bodega Navarro Correas.

En este sentido, Jorge Difonso, intendente de San Carlos y uno de los anotados en la lista de invitados, puso límites: "Yo no voy porque si quiere una reunión De Narváez, no hay problema pero que sea institucional, que vaya al partido".

En tanto, en el palco oficial, Jaque se rodeó de ministros del gabinete nacional, como Débora Giorgi (Producción) y Julián Domínguez (Agricultura); los legisladores nacionales Adolfo Bermejo y Patricia Fadel, el vicegobernador Cristian Racconto, intendentes afines al gobierno y los funcionarios del Ejecutivo provincial.

También en la vereda de enfrente estaba preparado el operativo "apoyo". Solamente durante el paso de la contramarcha de protesta, pancartas gigantes con inscripciones como "fuerza Celso" y la insignia del PJ se alzaron imponentes como medio para atemperar el impacto de la protesta que realizó la gente de ATE, partidos de izquierda y los ambientalistas que están en contra de la minería.

Inmutable ante los reclamos, Jaque opinó: "En esta provincia tenemos libertad y dejamos que cada uno se exprese" e inmediatamente advirtió: "La ciudadanía después decidirá si ésta es la imagen que quieren mostrar al país y el mundo".

El secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, coincidió en avalar el derecho a protestar, aunque consideró que "empañan una fiesta innecesariamente". Una opinión que también pareció tener parte del público porque de hecho se escucharon algunos silbidos.

Durante el carrusel hubo un tiempo para la política y uno para la farándula. Así fue que las apariciones, primero de la diva de los mediodía, Mirtha Legrand, y después el egocéntrico Ricardo Fort, sacaron de escena a todo el espectro gubernamental.El controvertido chocolatero se instaló a la derecha del Gobernador y lo relegó completamente. / Gonzalo Villatoro

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