El urólogo tandilense Guillermo Raffo, que atendió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, a raíz de los dolores provocados luego de que le extrajeran un cálculo renal, consideró que el mandatario “tendrá que ser intervenido nuevamente para completar el tratamiento que inició en Buenos Aires” y “terminar de resolver el problema”. Aunque aclaró: “Hay que quedarse tranquilos, que el gobernador está bien y no es un cuadro grave”.
Scioli llegó el jueves a la Clínica Paz, en Tandil, como consecuencia de unos dolores en los riñones que sufrió después de la operación en la que le extrajeron un cálculo renal. Ese día se encontraba descansando en la estancia La Morocha, donde pasa su tiempo libre, que está cerca de la localidad de Balcarce. Llegó a Tandil en helicóptero, acompañado por su médico personal, Alfredo Cahe, y fue recibido por Raffo y el intendente de esa ciudad, Miguel Lunghi, que fue quien lo contactó. “Me pidió que lo viera. Como se trata de una patología que está dentro de mi especialidad, accedí. Yo no estaba atendiendo en ese momento, estaba por operar”, comentó Raffo.
“Estoy muy bien, sentí una molestia y vine a hacer una consulta con el doctor Raffo. Agradezco mucho la atención de la clínica”, dijo Scioli al mediodía, al salir del lugar. “Que me manden salamines que estoy muy bien”, bromeó en relación con el alimento típico de esa ciudad, y avisó que iría a jugar el partido de fútbol, a pesar de las indicaciones de su médico. “Quiero agradecer al cirujano Claudio Apostolo que me operó el domingo y al médico de Villa La Ñata, Alfredo Cahe”, escribió Scioli por la noche en su cuenta de Twitter.
El domingo pasado, Scioli fue intervenido durante la noche en el sanatorio de la Trinidad Mitre. “Tuve un cálculo renal, esas piedras que se forman y hay que sacárselas. Pero ya estamos de vuelta en acción, todo bien”, dijo al día siguiente de pasar por el hospital. “Tuve unos dolores que llaman ‘los partos masculinos’”, bromeó.



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