Jorge Capitanich no escondió su malestar cuando fue consultado por el paro de choferes de ómnibus que dejó a miles de usuarios sin el servicio urbano e interurbano del Gran Resistencia y apuntó contra los empresarios al señalar que fue “un evidente lock out patronal”.
Los inspectores de la Dirección Provincial de Transporte salieron a las calles a constatar lo que era tan obvio como lamentable: no había ómnibus y el lamento de los usuarios golpeó muchos bolsillos en un día frío.
Por esto el gobernador no dudó en calificar de “absolutamente injustificada” a la medida y sostuvo que “no se puede poner a los usuarios de rehenes. Las empresas tienen que prestar el servicio”.
Además afirmó que “el sistema de transferencia de subsidios se ha cumplido y en consecuencia no es una causal para no prestar el servicio”.
“Esta es una medida que no se corresponde con la responsabilidad empresarial. No pueden poner como excusa y usar de rehenes a los trabajadores respecto del pago de salarios y medio aguinaldo. Es muy fácil transferirle la responsabilidad al Estado”, acotó

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