Siete homicidios por día en la Provincia y 19 policías asesinados en lo que va del año van de la mano del crecimiento de la pobreza y la indigencia. Una radiografía de las muertes evitables.
Hay algunos números que hablan por sí solos: solamente en la provincia de Buenos Aires se cometen en promedio siete homicidios por día, de los cuales al menos uno lo concreta un menor de edad. Eso no es todo: como consecuencia de la ola de inseguridad, en lo que va del año ya fueron asesinados 19 agentes (pertenecientes a la Policía bonaerense, la Metropolitana y la Federal) en territorio provincial, lo que supera la totalidad de policías asesinados en todo 2011.
Es imposible intentar explicar este flagelo de la inseguridad sin dar cuenta de los factores sociales y económicos que provocan e influyen en esta situación. La recesión que paraliza la actividad económica se suma a una inflación -roza el 30% anual- que pulveriza el poder adquisitivo de los sectores populares. Y lleva a que, tal como da cuenta el último informe elaborado por la Universidad Católica de Argentina, haya 2 millones de personas viviendo en situación de indigencia, cifra que triplica a la que es reconocida por el INDEC, en un país con capacidad para alimentar a 300 millones de habitantes.
Históricamente, en nuestro país, el deterioro de la situación social tuvo su correlato en los incrementos de los índices delictivos. Así pasó en 2001, cuando el colapso del modelo neoliberal llevó a que miles de excluidos terminaran saqueando supermercados que, sumado a las consecuencias del corralito, se llevaron puesto al gobierno de Fernando de la Rúa. Paradojas del destino o no, pasaron más de diez años y la Argentina se encuentra frente a otro corralito, de similares características, pero de tipo cambiario.
En el lapso transcurrido entre ambas crisis se registraron importantes índices de crecimiento macroeconómico, que no se tradujeron en desarrollo. Por el contrario, los bolsones de pobreza estructural continuaron creciendo, prácticamente no hubo generación de empleo genuino y millones de personas terminaron dependiendo del asistencialismo del Estado.
En los últimos días, el epicentro de la ola de inseguridad se registró en Quilmes, donde se produjeron importantes movilizaciones de vecinos que pidieron justicia por el asesinato, en un intento de robo, del joven Matías Blanco, que fue ultimado en momentos en que se trasladaba en un auto, con un ramo de flores que le iba a entregar a su novia. El regalo nunca llegó a destino, y la gente no tardó en hacerse oír.
Fuentes del Movimiento Policial Democrático calificaron la situación en Quilmes como “incontrolable”. “Nosotros le entregamos un informe en febrero pasado al jefe de la Policía, con datos concretos de lo que estaba ocurriendo. Por ejemplo, había 19 patrulleros para cubrir las 42 cuadrículas en las que está dividida el distrito. Y, pese a los asesinatos ocurridos, tenemos la mitad de las patrullas que se necesitan. Y la mayoría de ellas salen a la calle con un solo policía, lo que equivale a que lleven una condena a muerte en algunas zonas del distrito”, dijeron.
Hoy se comunicó con el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, que dirige Ricardo Casal, para otorgar el derecho a réplica y hasta se envió un cuestionario. El resultado fue el silencio.
Situaciones como la de Quilmes se repiten en todo el Conurbano. Y La Plata va en la misma dirección. En la periferia de la capital platense, hay alrededor de 130 asentamientos donde viven miles de personas en condiciones infrahumanas, lo que lleva a muchos de los jóvenes que viven en esas zonas a caer en el flagelo de la droga y la delincuencia.
“La situación está empeorando”
“Vemos insistiendo a los legisladores provinciales para ver si pueden actuar para disminuir la indefensión con la que se ve obligado a trabajar el personal policial”, se quejó el titular de la Asociación Profesional de Policías de la provincia, Miguel Reynoso.
En diálogo con Hoy, Reynoso agregó: “Lamentablemente, a los delincuentes les resulta muy fácil que los asesinen, ya que los ponen a cubrir objetivos solos e indefensos. La escalada de asesinatos nosotros la habíamos adelantado e hicimos un llamado de atención. Y hasta solicitamos la intervención de todos los bloques de senadores y disputados de la Provincia para que intervengan en este tema. No nos han dado ninguna respuesta”, dijo Reynoso. Y concluyó: “Hay distritos donde se obliga al personal policial a ir en soledad a cubrir determinados objetivos. Y la delincuencia está desbordada porque ven la facilidad que le dan. Por eso, desgraciadamente, si esto sigue así, el asesinato de colegas va a seguir ocurriendo. Esto está empeorando”.
La estrategia para tapar la pobreza
“El índice de pobreza en Argentina está subestimado en la medida en la que la inflación está subestimada. De cuánto es el nivel de pobreza en el país depende de qué inflación se tome como real. Si bien hay mediciones alternativas, pasaron ya cinco años de las distorsiones de la inflación de parte del Indec”, le dijo a Hoy el economista Jorge Colina, titular del Instituto de Desarrollo Social.
Agregó: “Si se toma la medición privada, la inflación está en el orden del 25 al 30 por ciento y la pobreza estaría entre un 15 y un 20 por ciento, lo que es muy diferente del 6 por ciento de pobreza que dice el Gobierno”.


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