Los globos de Moreno contra la prensa

Por Adrián Ventura

"¡Clarín miente!", reza el globo que sobrevuela el Mercado Central y el enorme cartel colgado en el edificio del Indec. Chicanas del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que lo único que buscas en silenciar la verdad.

¿Qué es lo que verdaderamente esconde la embestida oficial, que excede a Clarín y se dirige, en rigor, contra todos los medios críticos? Lo que trata de disimular es que el Gobierno está impulsando, con bastante éxito, una estrategia para dominar a todos los medios que pueda, para controlar el discurso en forma hegemónica.

Comenzó la Asamblea Anual de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas y los avances del Estado sobre los medios fueron objeto de todas las conversaciones, claro está, con todos los matices que existen en un sector tan diverso y dinámico.

¿Qué es lo que verdaderamente esconde la embestida oficial, que excede a Clarín y se dirige, en rigor, contra todos los medios críticos?

A la hora de encarar aquel objetivo, el Gobierno no escatima esfuerzos: distribuye arbitrariamente la publicidad oficial; subsidia la producción de ficciones para televisión privada, con tal de poder filtrar su mensaje oficial; hostiga a Papel Prensa e, incluso, no duda en tergiversar declaraciones de testigos o fabricar pruebas inexistentes; reclama la aplicación de la ley de medios a pesar de que algunos artículos están suspendidos; acorrala a los diarios y radios con exigencias impositivas; mantiene un total caos en el espectro radioeléctrico, para reservarse un total espacio de discrecionalidad y construye dos redes nacionales para convertirse en el principal distribuidor de señales de TV y de conexión a Internet.

Si alguna vez alguien dudó que aquella fuese la verdadera motivación del Gobierno, hay que prestar atención a distintos datos:

Un gremialista cercano al oficialismo, Julio Piumato, denunció que el programa 6,7,8 tiene una lógica oligopólica y le pidió derecho de réplica. A confesión de parte, relevo de prueba.

El Gobierno no respeta, siquiera, los fallos de la Corte: en 2010, el tribunal condenó al Poder Ejecutivo a entregarle publicidad a Editorial Perfil, pero ésta acaba de denunciar en la Justicia que apenas le dieron ocho avisos, en comparación a la enorme pauta entregada a los diarios oficialistas. Otros muchos diarios están sufriendo igual discriminación. ¿Puede la Corte hacer respetar su fallo?

Sergio Szpolski, que dirige Tiempo Argentino -uno de los tres diarios más beneficiados con la pauta oficial- también criticó los bloqueos contra plantas impresoras.

El Gobierno interrumpió unilateralmente el diálogo que le proponían los medios.

El Poder Ejecutivo, además, está empeñado en sancionar a Cablevisión, para revocarle la licencia. Como dijo Daniel Dessein, titular de Adepa, sólo existe libertad de prensa si se puede criticar libremente y, además, lo que es esencial, no se persigue a quien hace esa crítica.

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