Ambos suenan para suceder a Daniel Scioli en las próximas elecciones. Una serie de críticas cruzadas adelantaron la pelea, todavía prematura. Los entornos inauguran el “cristinómetro”. El Intendente de Almirante Brown trasparentó sus aspiraciones provinciales: “me siento seguro de gobernar”.
Giustozzi se anima
En enero de este año, cuando nadie lo esperaba, Giustozzi dio por terminadas sus vacaciones y se reunió con intendentes de la Primera Sección Electoral. El acto, más bien protocolar, fue el primer paso para cristalizar una idea que antes de las elecciones de 2011 dio vueltas: el salto a la arena provincial del Intendente. Desde su entorno fueron admitiendo que hay sectores que ya piensan en una candidatura bonaerense para el Jefe comunal, e incluso que este lo evalúa. Al cierre de esta edición, Giustozzi dijo con sus propias palabras que esta intención existe. “Yo dije en una nota (que le gustaría ser precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires) y eso un poco fue lo que trascendió, que creía que lo haría bien. Pero fue una percepción basada en que me siento seguro de gobernar, me siento seguro cada vez que me toca tomar decisiones y trabajar en equipo”, afirmó el Jefe comunal, en una entrevista cedida a la revista La Tecla.
Esta especie de confirmación termina de dar forma a los motivos de una disputa inesperada en el oficialismo, que enfrenta a dos figuras con peso en la región. No se puede menospreciar que hablamos del vicegobernador provincial, hombre puesto por la Casa Rosada para que sea sus ojos en la gestión provincial, y del intendente más votado del kirchnerismo, el hombre que asegura un caudal impresionante de votos donde se definen las elecciones.
La tensión comenzó cuando Mariotto lanzó en la localidad de Adrogué el denominado Proyecto Nacional, y dejó sugestivas palabras que sonaron a críticas al Intendente local. El lomense pidió, frente a cientos de militantes, “sortear el ego y la soberbia de los dirigentes”, al tiempo que fue un poco más allá al sostener que en Almirante Brown son “pioneros” en “pintar cordones y tapar baches”, pero aclaró que “con eso no alcanza”.
De inmediato, desde el ejecutivo le salieron al cruce. El secretario de Modernización Jorge Herrero Pons apuntó que “ahora parece que algunos quieren aplicar el ‘cristinómetro’”, y replicó que “en Almirante Brown no sólo se han tapado los baches y se han pintado los cordones, se ha hecho más en los últimos cuatro años que en los anteriores 30” (ver nota aparte).
En tanto, el secretario de Desarrollo Diego Fernández Garrido le dijo a Diario del Sur que “nosotros tenemos claro el apoyo del intendente Darío Giustozzi hacia la presidenta (Cristina Fernández) y eso va a ser eterno”. El funcionario explicó que la imagen de la Presidenta “está presente en cada esquina”, descartando de lleno que en la conducción local se busque una diferenciación con el Gobierno nacional. “Acá hacemos cristinismo de verdad, con obras concretas y menos verso. Menos palabras y más realidades”, aseveró.
El “cristinómetro”
La tensión entre los dirigentes parece inaugurar una etapa donde cada uno quiere demostrar estar más cerca del proyecto nacional, que por el momento mantiene una prudente distancia del conflicto. Si los funcionarios más cercanos a Giustozzi insistieron en el alineamiento con el Gobierno, en el entorno de Mariotto respondieron con escepticismo.
“En Almirante Brown, me llama la atención la poca imagen que hay del proyecto nacional, me llama la atención que compañeros y dirigentes de ese distrito hablen o digan que al Intendente, a veces, le cuesta poner el nombre de nuestra Presidenta cuando él fue resultado de un proyecto político que inició Néstor (Kirchner) en 2003”, criticó en diálogo con Diario del Sur el senador provincial Santiago Carreras, hombre del riñón del Vicegobernador. Para el senador, (si Giustozzi) “cree que en su distrito no tiene que poner el nombre de Cristina o que no tiene que hacer mención a la estética e impronta del Gobierno nacional y que las obras que tiene Almirante Brown dependen, pura y exclusivamente, de su gestión municipal, creo que se equivoca. El tiempo lo juzgará”.
En medio de este fuego cruzado, la dirigente Daniela Bambill, referente provincial de Causa Peronista (hoy alineada con Mariotto), se mostró molesta con el virtual lanzamiento del Intendente y se sumó a los reproches de Carreras y del propio Mariotto. “La actitud ambigua del intendente Darío Giustozzi en relación con el Gobierno nacional es lo que nos ha mantenido al margen del ‘establishment político’ local todo este tiempo”, aseguró mediante un comunicado de prensa.
Bambill le recordó a Giustozzi las versiones que circularon antes de las elecciones legislativas de 2009, que lo ubicaban en un grupo díscolo de intendentes, que se dio en llamar “el grupo de los ocho”. “Ese año se hablaba de la incorporación de Giustozzi al ‘grupo de los ocho’, ese año desde (Pablo) Bruera hasta Alberto Fernández lo nombraban como parte del ‘nuevo peronismo bonaerense’, aquí en Almirante Brown se hablaba del final del liderazgo de Néstor Kirchner, habíamos perdido las elecciones, en las cuales no hubo campaña en el nivel nacional, se apostaba a la lista espejo y al despegue del kirchnerismo”, se quejó.
Si no ocurre ningún movimiento brusco, al estilo de una reforma constitucional (nacional o provincial), Giustozzi y Mariotto se anotan para una carrera donde habrá un solo ganador. Cada uno tiene sus ventajas. Por ahora sólo son palabras. Tal vez, recurriendo a John William Cooke, el problema consista en que: “ese es el mal de nuestra gente, no se hace política de ideas y conducta, sino política de personas”.






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