A pesar de los pronósticos de una segunda recesión, los últimos meses muestran un crecimiento sostenido y la mejora de varios índices
WASHINGTON.- Sorpresivamente, la economía norteamericana está terminando el año con un repunte impensado hasta hace pocos meses. El mercado laboral está en mejor estado. Los norteamericanos gastan con menos preocupación en regalos de Navidad. Un muy esperado vuelco del sector inmobiliario podría estar en camino. Los combustibles están más baratos; las fábricas, más ocupadas. Y las acciones, en alza.
Nada mal para una economía que se enfrenta al impacto de la profunda crisis de la deuda en Europa y, hace apenas unos meses, las advertencia sobre el riesgo de una segunda recesión. En cambio, este año la economía creció más rápido cada trimestre, y los últimos tres meses podrían ser los mejores.
"Las cosas se ven bien", señaló Chris Rupkey, economista financiero en jefe del Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ. En agosto pasado, uno de cada cuatro economistas consultados por la agencia AP advirtieron sobre la posibilidad de otra recesión. Eran días en que el índice Dow Jones subía y bajaba erráticamente hasta 400 puntos o más algunos en algunas sesiones.
Había muchas razones para el pesimismo. Un enfrentamiento político entre demócratas y republicanos sobre el límite de endeudamiento federal llevó a Estados Unidos al borde del default, y eso le costó al país la degradación de su calificación crediticia, cuando en agosto Standard & Poor's la recortó por primera vez en la historia (de AAA a AA+).
Los analistas ahora descartan otra recesión y calculan que la economía crecerá a una tasa anual mayor a 3% de octubre a diciembre, el ritmo más rápido desde el 3,8% del segundo trimestre del año pasado.
Sin embargo, otros economistas siguen preocupados de que el crecimiento de fin de año no sea sostenible, en parte porque el sueldo del trabajador promedio apenas está subiendo. Y, además, Europa podría estar por caer en una recesión, que golpearía a la economía de Estados Unidos.
La perspectiva podría oscurecerse aún más si el Congreso no lograra romper el estancamiento que impide la extensión del recorte al impuesto de Seguridad Social para 160 millones de norteamericanos y de los subsidios de emergencia para desempleados.
De todas formas, la economía sigue en una fase de crecimiento, que pocos habían previsto. Aunque más lento de lo estimado, en el tercer trimestre el PBI creció a un ritmo anual del 1,8%, apuntalada por una fuerte inversión empresarial.
Las señales sobre la mejora de la economía se extienden a otros rubros. La cantidad de personas que solicitaron un seguro de desempleo llegó a 366.000 la semana pasada, por debajo del punto más alto de 659.000 de marzo de 2009. Incluso en épocas de bonanza económica, la cifra estaría entre los 280.000 y 350.000 personas.
Los empleadores generaron por lo menos 100.000 puestos de trabajo durante cinco meses consecutivos, la racha más larga desde 2006. Y la tasa de desempleo cayó de 9% en octubre a 8,6% el mes pasado, la menor desde marzo de 2009.
Las compras de temporada resultaron mejores de lo previsto. Las ventas desde noviembre están 2,5% por arriba del año pasado. Los norteamericanos gastaron 32.000 millones de dólares en compras por Internet, 15% más que en 2010. Y las ventas minoristas subieron por sexto mes consecutivo.
En tanto, la caída de los precios de los combustibles liberaron más dinero para que los consumidores gasten en otros productos que pueden impulsar la economía. En octubre, los inventarios estaban 8,7% arriba en comparación con 2010.
Recuperación
También el golpeado mercado inmobiliario debería mostrar señales de recuperación. La construcción residencial creció más de 9% en noviembre, comparado con el mes anterior, impulsado por los edificios de departamentos.
Pero, de cara a 2012, los economistas se vuelven cautelosos. Bernard Baumohl, economista en jefe del Economic Outlook Group, dijo que el fuerte gasto de los consumidores "es absolutamente insostenible, porque los sueldos no mantuvieron el ritmo de la inflación en todo el año".
Según el gobierno, las ganancias semanales cayeron 1,8% desde noviembre de 2010 hasta el mes pasado. Los consumidores utilizaron sus ahorros o tarjetas de crédito para financiar sus compras. Una vez que lleguen las cuentas por pagar en 2012, Baumohl prevé un recorte en el gasto.
Baumohl es tan pesimista que espera que la economía se contraiga a una tasa de 0,2% anual en el primer trimestre de 2012 y que termine el año con no más de 1,8% de crecimiento.
Todo, mientras el mundo aguarda la resolución de la crisis europea. En el peor escenario, la caída del euro podría desatar una crisis mundial.
"Pienso que habrá una ralentización de la economía el año próximo", advirtió Ethan Harris, codirector del Bank of America. "No sólo está la crisis europea, que daña la confianza en Estados Unidos, sino que nuestra economía enfrenta problemas internos."
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