Gabriel Solís fue la figura de la cancha. El volante central marcó el primer gol y el segundo fue obra de Pérez Tarifa, de taco.
También fue el “bombero” cuando los números del descenso metían miedo en dos etapas diferentes. Los muchachos del tablón lo quieren y es recíproco.
Sin embargo, hoy analizan un mismo torneo de distintas ópticas. Mientras Gómez apunta a no desviarse del objetivo, desde las tribunas la ilusión de volver a ver a Gimnasia en primera división se palpita a full. Y lógico, con el triunfo sobre el “lobo” platense, el equipo ya cosechó 24 unidades, se mantiene en el lote de vanguardia y por sobre todas las cosas, muestra personalidad. Puede jugar bien, regular o mal, pero sabe qué quiere dentro del campo.
El de ayer no fue un partido más. Al contrario. Gimnasia La Plata llegaba a Jujuy con la chapa de candidato al título, que por cierto todavía la mantiene, y con la necesidad de reivindicarse de la derrota sufrida el fin de semana anterior en manos de Defensa y Justicia.
Sin embargo, desde el inicio mismo del encuentro empezó a equivocarse. Es verdad que el dueño de casa estuvo firme atrás, sobre todo por los laterales, dejando la dura de tarea de cubrir a Matías Quiroga -delantero de 1.95 metro- a Mosquera y Páez. El grandote fue el único que inquietó.
El “lobo” jujeño dio pelea en el medio con Gabriel Solís y Marcelo Guzmán. Eso sí, Solís empezó a mandar en base a quites y despliegue. Entonces, no sorprendió que tuviera su premio tras un impecable centro de Emanuel Urresti. El santafesino, ingresando por atrás, de palomita abrió la cuenta.
Fue un golpe duro para los dirigidos por Pedro Troglio. Es que eran conscientes que la situación empeoraba a medida que pasaban los minutos. Y salvo un tiro de Pereyra que pasó arriba del travesaño, el arquero local, Lucas Hoyos, tuvo una tarde tranquilísima en el “23 de Agosto”.
En el complemento, el cuadro “albiceleste” reguló el trámite en el sector central. Un tiro de Quiroga exigió a Hoyos, quien se elevó y envió el balón al corner.
Todo estaba controlado y más aún cuando Lucas Licht le pegó un terrible patadón a Leonardo Ferreyra, siendo expulsado en el acto. El ex Racing encima protestaba la decisión de Alejandro Toia. Increíble.
Pero, al quedarse con un hombre menos, el “tripero” redobló esfuerzos con la complicidad del local, que retrasó demasiado sus líneas.
Por suerte, los platenses nunca acertaron en los últimos metros. Porque si bien recuperaron la pelota y supieron distribuirse en el campo, cada avance terminó en un centro. Error.
El ingreso de Pérez Tarifa por el golpeado Nicolás Ibáñez implicó aire fresco y fue el delantero quien tuvo su premio al no dar por perdida ningún balón. Urresti pateó un corner a media altura y Pérez Tarifa, de taco en el aire, hizo estallar al pueblo “lobo”, el norteño. Golazo de aquellos.
Para verlo una y otra vez por televisión o la web.
Después la lluvia amenazaba a todos, pero a nadie le importó. En las gradas del reducto del barrio Luján los gritos se escuchaban fuerte. La ilusión con cántico de guerra “ohhhh... vamos a volver, a volver a volver, vamos a volver...” puso a más de uno con la “piel de gallina”, recordando las mieles de la “A”.
Gimnasia de Jujuy ganó, sigue subiendo en las tablas y pasó con éxito otro examen, dejando en claro que la derrota ante Instituto hace dos semanas fue sólo un mal recuerdo.
El tema es que todavía resta mucho camino por recorrer. Las cosas se vienen haciendo bien, pero deben seguir así. El próximo viernes a las 21.30 en Arroyito el “lobo” visitará a Rosario Central con la obligación de sumar otra vez. Un punto sirve, los tres, mucho mejor.
El tema es que Gómez continuará pregonando con criterio que la lucha está centrada en zafar del fondo de la tabla del promedio y el hincha lo escuchará, pero se ilusionará a lo grande con el retorno a la divisional mayor del fútbol argentino.


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