El Lobo tuvo las situaciones más claras para ganar, pero las despilfarró y se tuvo que conformar con un empate con sabor a poco ante un Aldosivi que prácticamente no atacó. Nacho, el mejor. Dijo Troglio: "Recuperamos la identidad como equipo".
En la primera etapa arrancó mejor Gimnasia. Con espacios, fue el equipo que más tuvo la pelota en los minutos iniciales. Con esa presión que Troglio pidió en conferencia que era necesario recuperar en el mediocampo, el Lobo comenzó ganando ese sector de la cancha y desde allí empezó a incomodar, muy lentamente, al Tiburón, que se paró de contra, fue bastante prolijo para atacar, pero insinuó más de lo que generó y por eso tampoco lastimó.
Así todo el desarrollo del encuentro se tornó mediocre, aburrido e intrascendente. Con el correr de los minutos el conjunto de nuestra ciudad fue perdiendo fuerza, le costó generar juego ya sea con Mussis y Fernández y, a no ser por algunas apariciones de Chaves, que fue lo más claro del equipo, en especial por su pegada, casi que el Lobo no tuvo peso ofensivo.
Justamente, en los pies de Toti estuvo la más clara de este periodo. En una salida rápida desde el fondo, el zurdo envió un centro cortado para Pereyra quien entró sólo pero remató con dificultad y el arquero marplatense pudo controlar sin ningún tipo de dificultad.
A todo esto, los dirigidos por Teté Quiroz inquietaron un par de veces con salidas rápidas de contra y con mucha velocidad, pero tampoco tuvieron la claridad para terminarlas y por eso es que Monetti fue casi un espectador más en la noche del Bosque, sin intervenciones.
Con este andar, pobre por ambos lados, se fue el primer tiempo. Parejo y sin poder sacarse diferencia ninguno de los dos equipos y nada para resaltar en cuanto a jugadas de riesgo.
Tuvo más cerca, pero tampoco pudo.
El inicio del complemento fue una continuidad de la primera etapa. Mal jugado por ambos equipos y de poco vuelo. Gimnasia y Aldosivi se prestaron la pelota por varios minutos sin siquiera pisar el área rival, de allí que para este entonces el partido era absolutamente malo.
Con esta lectura, y con el Tiburón posicionado en campo propio con intención de lastimar por sorpresa, Troglio sacó a Chaves, que no entró en juego en este periodo, y apostó por el ingreso de Joaquín Romea, para jugar con más gente en ataque, más allá que el problema estaba en la gestación y no en la terminación de las jugadas.
Con la aparición del marplatense el Lobo tuvo 10 minutos bastante interesantes, en los que mereció encontrarse con el gol. Primero la tuvieron Pereyra y Quiroga sucesivamente, pero en ambas situaciones se eligió el camino incorrecto, y tras ello la más clara tuvo justamente el juvenil delantero tripero, pero Campodónico le sacó una pelota increíble debajo del arco.
Tras esa primavera que tuvo promediando el segundo tiempo, Gimnasia volvió a ser el mismo que casi todo el partido: un equipo muy tibio, sin alternativas para atacar y con muchas imprecisiones, tanto en la elaboración como en la ejecución de todas las jugadas, independientemente que en defensa es cierto que no se corrió sobresaltos como en otros choques de local, con los ejemplos más claros de Almirante Brown y Defensa y Justicia.
Y así se le fue el partido a Gimnasia. ¿Mereció ganar? Quizá sí, porque en definitiva fue el equipo que contó con las situaciones más claras y porque Aldosivi se dedicó a defenderse y no mucho más. ¿Mejoró? Poco y nada, salvo algunos momentos del partido, el Lobo se mostró tibio y otra vez volvió a estar lejos de aquel conjunto que te devoraba hasta hace algunas fechas atrás. ¿Lo bueno? Queda mucho camino por recorrer y puede salir adelante.
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