Mediante una carta enviada a El Comercial, el Defensor del Pueblo de Formosa, Dr. Leonardo Gialluca, disintió de los dichos que en este medio sostuvo el Juez Federal Eduardo Valiente sobre que “la guerra contra la droga está perdida”. A continuación, se publican los fragmentos más destacados de la carta:
• “Recuerdo que, cuando joven, escuchaba a los mayores, hoy adultos mayores, decir: “Formosa es un lugar de paso de la droga y no de consumo”. Lamentablemente, esta realidad ha cambiado, para mal, pasamos a ser un sitio de consumo y negarlo es pretender tapar el sol con la mano. Ahora la pregunta que creo que debemos hacernos es ¿Qué posición tomamos ante esta realidad? Digo esto porque escuché a una persona, por quien siento un profundo respeto personal y profesional, como lo es el Juez Federal, Eduardo Valiente, decir: “La guerra contra las drogas está perdida”. Me apresuro a decir que disiento de esta postura.
• “Considero que el dicho “puedes ser señor de tu silencio o esclavo de tus palabras” se aplica a todos los órdenes de la vida y las opiniones, así como las acciones, con relación al consumo y tráfico de drogas, en nuestro suelo formoseño, no son la excepción. Pero hay cuestiones, como ésta, respecto de las cuales no podemos ser tibios, pues la sociedad demanda respuestas justas, claras y oportunas por parte de la Justicia. Decía que discrepo de la postura del Sr. Juez Federal, mientras quede “uno” que, desde el lugar que nos toca ocupar como miembros de la sociedad mantengamos un modo de pensar y actuar, contrario al tráfico y consumo de drogas, opino, muy por el contrario del Dr. Valiente que “la guerra continúa y no debemos dar tregua”.
• “Más arriba, he reconocido, como que lo evidente no se niega, que aparte de lugar de tráfico, nos hemos convertido en un sitio de consumo, a lo que debo agregarle que hay que reconocer que es preciso intensificar las acciones humanas y materiales para la adecuada recuperación de la totalidad de las personas que han caído víctimas de este flagelo”.
• De esto, a decir que no se hace nada, como expresan algunos o que existe una conspiración pro- consumo y tráfico de drogas, hay una gran distancia. Siempre creí que las posturas de “está todo mal”, como dicen hoy niños y jóvenes, no suman y, créanme, es muy necesario sumar en una guerra, nada menos que, contra la miserable vida y la peor muerte que es a lo que llevan las drogas, si el adicto no se trata y rehabilita.
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