El intendente Daniel Giacomino adelantaría su presentación ante la Justicia para saber si pesa sobre él una inhibición de la Carta Orgánica Municipal (COM) para presentarse para un nuevo período al frente del Palacio 6 de Julio. Dejarla para más allá de setiembre sería confinarla al filo de la feria judicial y del comienzo de la campaña electoral.
Es decir, si el texto es interpretado “armónicamente”, hace falta una precisión de la Justicia, por lo menos. Este sería el nudo de la posible argumentación de Giacomino, además de la existencia de esta cláusula en otras cartas orgánicas del interior de la provincia.
Según las más recientes precisiones surgidas del entorno de Giacomino, el intendente adelantará para este mes la presentación ante la Justicia, solicitándole concretamente a la jueza electoral, Marta Vidal, si pesa o no una inhibición para sus pretensiones reeleccionistas.
Los problemas legales son, incluso, menos complejos que sus posibilidades políticas de presentarse, con posibilidades de triunfo, a una porfia electoral. Tal su presente político personal más que institucional.
Es que el problema mayor de Giacomino es él, sus vacilaciones, el ritmo vertiginoso que ha tenido la rotación de funcionarios en sus primeros 30 meses de gestión y una disposición a “vender” pésimo una gestión que ya es menos que regular.
Sin embargo, la ciudad está mejor que cuando él llegó al cargo, teniendo siempre como lectura de contexto la gestión precedente de Luis Juez, que dejó al municipio en un verdadero cepo financiero con una planta de personal de peso agobiante -lamentablemente, por mucho tiempo- y una estructura fiscal destartalada (cuatro años en moratoria permanente y costoso atraso tributario, por poner dos ejemplos rápidos).
Si se comparan los argumentos que esgrimiría ante la Justicia electoral y la desordenada e improvisada presentación pública de sus pretensiones, quedan en evidencia sus limitaciones políticas. Y será precisamente su fortaleza o debilidad política un factor que también pesará a la hora de definir sus inhibiciones electorales.


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