Gesto de acercamiento de la Presidenta con la Iglesia

Lanzó un nuevo plan de viviendas, que se levantan con Cáritas
En un gesto de conciliación hacia la Iglesia, la presidenta Cristina Kirchner invitó ayer a las autoridades de Cáritas para presentar un nuevo plan de construcción de viviendas con fondos del gobierno nacional.

De buen humor, la jefa del Estado celebró el rol institucional de la Iglesia para colaborar con las necesidades sociales. "Quiero reconocer la labor de Cáritas, que es el organizador social, la institución que con los recursos de la Nación organiza a las familias, y eso es lo que necesitamos: articuladores", sostuvo Cristina.

Con ironía, pero sin identificar a nadie, la Presidenta planteó que existían muchos "creadores de conflictos", de los que dijo que "son un montón", y reiteró sus felicitaciones a la Iglesia. "Necesitamos gente que solucione problemas, y un problema tan impresionante como es el de la vivienda", agregó.

La Presidenta entregó las llaves a familias que construyeron sus casas a través de este programa, del que ayer se lanzó la sexta etapa, que comprende 2444 nuevas viviendas, que levantan los propios beneficiarios del plan. De ellas, 1580 se iniciarán este año. Cristina Kirchner recibió en la Casa Rosada al presidente de Cáritas y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, para poner en marcha esta nueva etapa del programa, que ya lleva construidas casi 3700 viviendas. Entre las que ya fueron edificadas y las que se construirán se llegará a 6157 casas.

Este programa, lanzado hace ocho años, se ejecuta mediante programas de autoconstrucción asistida y ayuda mutua. Cáritas selecciona las familias en estado de vulnerabilidad social y ubica los terrenos disponibles, cedidos en su mayoría por municipios. Capacita, además, a los beneficiarios y los asiste con arquitectos, trabajadores sociales y asistentes sociales.

Buena sintonía

Con mejor relación con la Iglesia, sobre todo desde que reiteró en público su rechazo a despenalizar el aborto, la Presidenta ya había recibido en noviembre pasado a la nueva cúpula del Episcopado, encabezado desde ese mes por el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, que reemplazó al cardenal Jorge Bergoglio, que tenía una relación tensa con el Gobierno. También en noviembre asumió Ojea en Cáritas, en reemplazo de Fernando Bargalló, que el mes último debió renunciar a la diócesis de Merlo-Moreno por un escándalo sexual.

En mayo último, Arancedo le envió a la Presidenta el último documento aprobado por los obispos, en el que piden un amplio debate por la reforma del Código Civil, especialmente en lo referido a las reformas en torno de la institución familiar.

Cristina Kirchner se permitió ayer una broma en medio del acto en la Casa Rosada. "Menos mal que no vino ayer monseñor, si no me excomulgaba", le recordó a Ojea. Hablaba sobre el acto del día anterior, en el que entregó los DNI a las personas que solicitaron cambio de sexo tras la aprobación de la ley de identidad de género, una norma a la que la Iglesia se opone.

"Ayer tuvimos acá un hermoso acto también... Bueno, no importa, pero un hermosísimo acto por la igualdad de cosas de un mundo diverso, de un mundo complejo pero de un mundo en el que, estoy absolutamente segura, Dios los quiere a todos", apuntó Cristina Kirchner..

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