Gestión de residuos: basura bajo la alfombra

Las exigencias de los intendentes y los cartoneros acorralan al gobierno porteño.
Se viene el estallido. Así, como una bomba de tiempo está la gestión de residuos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Y el mayor problema se vislumbra para el jefe de gobierno, Mauricio Macri, que en los últimos meses aceleró el proceso para encontrar destino a las 6.300 toneladas diarias que genera la ciudad.

El conflicto tomó temperatura en los últimos días cuando varios intendentes fuertes del conurbano como Sergio Massa, de Tigre; Joaquín de la Torre, de San Miguel; Luis Andreotti, de San Fernando, y Miguel Katopodis, de San Martín, le pusieron un freno a la situación.

Pero Macri no sólo se las tendrá que ver con los peronistas del Conurbano. El frente interno no es un problema menor. Las cooperativas de cartoneros también cuestionan la ya difícil gestión de la basura. Tal como informó Diario Z en su número anterior, comenzaron con una importante marcha por Avenida de Mayo en rechazo a la política de contenerización del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Y esta semana el reclamo recrudeció, después de que en el fin de semana se publicó el llamado a licitación para el tratamiento de la mitad de la basura que produce la ciudad: 3.000 toneladas por día. "Nos quieren quitar el trabajo. Por un lado nos asigna zonas con un solo camión por cooperativa y por el otro, toma este tipo de medidas. Se ofendió por la marcha del otro día. Esto es el broche de oro", indicó mediante un comunicado El Ceibo, una de las 15 cooperativas que recorre la ciudad en busca de basura reciclable.

La intención de la licitación es hallar oferentes que, con distintas tecnologías, se deshagan de los residuos. Si incluyen una recuperación de energía que provenga de la basura, mejor. Aquí está el otro potencial contrincante que Macri deberá enfrentar: las ONG ambientalistas que rechazan la incineración como una posible salida, técnica que está prohibida expresamente en la ley 1.854 de Basura Cero. En el gobierno niegan que se trate de incineración. Los vecinos también podrían oponerse: se necesitan al menos tres plantas de este tipo que deben encontrar un lugar para funcionar. Este proceso difícilmente pueda estar en funcionamiento en 2015.

¿Cuál es el problema entonces? La urgencia por enterrar menos basura en el relleno sanitario de José León Suárez, que es el que genera la furia de los intendentes. Según las estimaciones, la vida útil de este vertedero llegaba hasta 2014. Pero la semana pasada, tras una desinteligencia con el área de Ambiente bonaerense, se informó que se podría usar hasta 2016. Para los intendentes podría significar una ampliación en cualquiera de sus territorios, cuestión que rechazan de plano. "No entregaremos un metro de nuestro espacio para la ciudad de Buenos Aires", dijo Katopodis.

Los cuatro intendentes decidieron enviar notas al gobernador de la provincia, Daniel Scioli, y a Macri para que los reciban y tomen "en el corto plazo" medidas que remedien la situación. "También queremos que nos expliquen la política a futuro respecto de la basura producida en el área metropolitana. Acá hay imprevisión, no seriedad", dijo Massa.

Con todos estos frentes abiertos la Ciudad debe acelerar aún más una estrategia que debería haber comenzado hace años, pero que sólo empezó hace algunos meses. Las cuentas no cierran: una planta de tratamiento que está en el predio de José León Suárez se encargará de mil toneladas de residuos; los cartoneros podrían recuperar otras 800 o mil toneladas, como máximo (siempre que la gente se acostumbre a separar su basura). Habrá una planta de tratamiento de escombros y restos de obras y las otras tres, del llamado a licitación. Pero el tiempo corre y dos años no parecen suficientes para semejante cambio.

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