En la gestión Giacomino, los sueldos avanzaron a más de 300 km/h

La escala salarial que dejará el intendente es de 170 a 310% más alta que aquella mejorada con la que arrancó en 2007.
Para no usar la típica imagen del ascensor y la escalera, y apelar a una metáfora ciento por ciento municipal, se puede decir que, en los últimos cuatro años, mientras la inflación se tomó el A5, la escala salarial en la gestión Giacomino avanzó a bordo de un colectivo diferencial.

Esta semana, el Concejo Deliberante convirtió en ordenanza el último incremento de haberes acordado por el intendente con el gremio municipal (Suoem), una suba del 15,73 por ciento. Aunque terminará de aplicarse en febrero de 2011 (el último 6 por ciento), cuando el jefe comunal ya sea Ramón Mestre, la aprobada esta semana es la última escala de sueldos de la gestión Giacomino.

La comparación entre esa nómina y la primera que impulsó el intendente saliente, ya con subas del 30 y 40 por ciento a funcionarios y jefes aprobada por el Concejo el 20 de diciembre de 2007 –10 días después de su asunción–, pone cifra a su política en materia salarial: en su gestión, los básicos tuvieron aumentos que superaron el 310 por ciento en el caso de autoridades (sin computar ese primer incremento) y promedian el 170 por ciento para las categorías sin jerarquía.

En ambos casos – y más en el primero–, la magnitud del ajuste le saca ventaja a la inflación acumulada en igual lapso. Para tomar algunos parámetros en este sentido –ya que el cálculo oficial de inflación del Indec es desconocido por todos los gremios porque subestima ampliamente el real comportamiento de los precios–, uno de los que puede considerarse es la Canasta de Alimentos que releva en forma sistemática el Consejo Profesional de Ciencias Económicas. Según ese índice, la inflación acumulada desde 2008 a la fecha es del 100 por ciento. Aún sumando unos puntos más por los meses que aún faltan hasta febrero, el mes en que termina de aplicarse el aumento, la suba salarial es bastante superior.

Otro índice que puede considerarse a modo de referencia es el de Salarios que elabora el Indec (no es considerado “mentiroso” como el de inflación), según el cuál los sueldos en blanco en el sector público treparon 75,8 por ciento entre diciembre de 2007 y julio de este año. En el caso de los haberes privados en blanco, el ajuste fue del 118,6 por ciento. En torno a eso, y algo por encima en el caso de algunos gremios más fuertes, anduvieron en general las negociaciones paritarias.

Desde el gremio de los municipales (Suoem), defendieron los aumentos, y señalaron:“Fueron acompañando la suba de precios, y estuvieron en el mismo nivel que los negociados por gremios como Camioneros, Surrbac (recolectores de residuos) o Smata”.

Escala y sueldo real. Vale aclarar que la comparación que aquí hacemos es entre la nómina de salarios básicos (más jerarquía y refrigerio) brutos para todas las categorías de la administración municipal, tal como figuran en las ordenanzas que sanciona el Concejo, sin aplicarle el descuento del 22 por ciento (aporte patronal, obra social) que corresponde antes de llegar al bolsillo. A contramano, también cuando llegan a manos del trabajador, esos sueldos están mejorados por numerosos y muy diversos ítems y plus: antigüedad, bonificaciones, título (incluido el secundario), etc. Por ejemplo, en las áreas operativas, como Cementerios, los empleados que hacen inhumaciones cobran un adicional por esa tarea del 50 por ciento sobre el básico; los de cloacas, un 30 por ciento; mientras que algunos inspectores tienen un 35 por ciento de bonificación por inspectoría. Siempre sobre plus de ese tipo (en total se estima que 5.900 trabajadores están alcanzado por bonificaciones), hay que considerar los que atraviesan a toda la planta, como los citados antigüedad y título.

Por otra parte, y –al menos en lo formal– a cambio de una mayor carga laboral, operan las prolongaciones de jornada (plus porcentuales sobre el básico por trabajar una o dos horas más que las siete legales) y las horas extra. La actual administración estaría liquidando el primer ítem a unos 2.300 empleados y abonando unas 80 mil horas extra mensuales promedio hasta junio.

“Funcionariazo”. Uno de los rasgos distintivos en la “política salarial Giacomino” es haber aplicado una suba de, al menos, 100 puntos más a funcionarios y autoridades respecto del personal no jerarquizado. Cuando el intendente asumió, el primer grupo arrastraba un retraso importante, derivado de la aplicación de un fuerte recorte en 2002 por Luis Juez, en el marco de la emergencia económica municipal. Ese criterio se mantuvo, incluso a pesar de la generosa política salarial que ejecutó el líder del Frente Cívico, y con el tiempo se probó contraproducente y distorsivo: los jefes cobraban igual o menos que sus subalternos.

El actual intendente buscó torcer esa situación de arranque: casi entrando al Palacio 6 de Julio logró la sanción de una suba de entre el 30 y 40 por ciento para funcionarios y concejales, y la restitución de algunos ítems. Sin embargo, ya sobre esos montos por entonces actualizados, el balance de lo concedido por Giacomino a funcionarios y jefes supera el 300 por ciento en algunos casos. Por ejemplo, el básico del secretario privado del intendente, pasó de 4.925 pesos a 20.214 (319 por ciento); y el del Director del Centro de Cómputos, pasó de 4.178 al 16.424, una suba del 293 por ciento. En otros, ronda el 235 a 245 por ciento (para concejales, por ejemplo). En tanto, para el resto de la nómina, los incrementos van del 160 al 200 por ciento, promediando el 170 por ciento en su mayoría.

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El gasto salarial subió 100%, siempre arriba del “tope”

Así como la comparación de nóminas ayuda a hacer un balance de la evolución salarial en la actual gestión municipal que está por cerrar, los datos de ejecución presupuestaria permiten tener una idea de qué gasto global insumió la variable salarios.

Un análisis realizado –a partir de las ejecuciones presentadas por el Poder Ejecutivo Municipal– por la concejal Graciela Treber (edil del Frente Progresista), economista y compañera de fórmula para la intendencia del viceintendente Carlos Vicente, muestra que el monto global invertido en salarios entre 2008 y 2011 creció un 100 por ciento: pasó de 771 millones de pesos a 1.542 millones en dicho lapso. En dicho cálculo, el dato de este año es estimado, en base a proyecciones de la ejecución publicada a mayo por la comuna, y computando la suba salarial sancionada que se aplicará en septiembre (3 por ciento) y diciembre (6 por ciento) próximos.

En este ejercicio, la tasa de crecimiento del gasto en sueldos fue la mayor de la gestión de Daniel Giacomino: un 32,68 por ciento. Sin embargo, Treber aclara que su proyección se aplica sólo a ese item, y no considera, por falta de información, qué comportamiento tuvieron los ingresos, estimados de todas maneras con una suba “generosa” al armar el presupuesto en curso.

En cuanto a la tajada que los sueldos municipales se están llevando sobre el total de los ingresos de la comuna cordobesa, todos los años violó el tope establecido por la ordenanza impulsada por el propio Giacomino en el arranque de su gestión, según la cual la participación de los salarios debía caer gradualmente hasta el 50 por ciento. En 2010, ese porcentaje –siempre según el análisis de Treber– fue del 59,19 por ciento, y este año cerraría en, al menos, el 55,2 por ciento.

Respecto de los ajustes sobre los básicos de 2007 a hoy, Treber consideró que “estuvieron en sintonía con los acuerdos logrados por otros gremios”, y en general acompañaron” a la inflación. “El tema no son los sueldos, sino la insatisfacción en materia de prestación de servicios que manifiesta al menos una parte de la ciudadanía”, opinó la concejala. “Los empleados municipales tienen un sueldo alto cuyo piso data de la gestión de Ramón Bautista Mestre. Sobre eso, los ajusten se potencian. Otros sectores tienen haberes muy bajos.”, analizó.

En tanto, su par del Frente Cívico, la concejala y ex secretaria de Economía de Luis Juez, Graciela Villata, señaló: “Los aumentos de Giacomino acompañaron el proceso inflacionario real y no el que dice el Indec”.

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