Hoy se cumplen los primeros cien días de gestión del actual gobierno municipal. En parte, una continuidad del anterior, y no sólo porque se mantiene en manos del mismo partido político, el Frente Para la Victoria (FPV), sino también porque sigue al frente del Ejecutivo el contador Raúl Feito, quien había heredado el cargo del Dr. Jorge Barracchia y, tras su dolorosa e indisimulable pérdida, pudo legitimarse en la función en las elecciones generales de octubre de 2011, cuando obtuvo el apoyo del 47 % de la población.
Es de Perogrullo señalar que históricamente, durante sus primeros cien días de mandato, todos los gobiernos, en sus diferentes niveles, impulsan correcciones, realizan cambios profundos e imponen los principales lineamientos de sus políticas de acción. Incluso aplican aquellas medidas que pueden generar resistencia porque es en ese plazo de cien días, justamente cuando se supone, gozan aún del aval mayoritario, ya que no hubo todavía desgaste.
La realidad
Pero después de las inauguraciones diarias, de los reiterados anuncios para las mismas obras y de los autoelogios por la posesión de una abultada cuenta bancaria con que el oficialismo pobló la campaña electoral, y después también de la promesa de que si Trenque Lauquen no abandonaba su alineamiento con Nación y Provincia nos iría mejor, nos encontramos con la realidad. Y la realidad nos muestra que casi nada es lo que parecía ser.
Pasada la previa del 23 de octubre, pasadas las elecciones y pasada la reasunción del 10 de diciembre, hoy aquí las principales obras están frenadas, por no decir paradas (por ejemplo, Terminal de Omnibus, Hospital Orellana, etc.); dejaron de llegar fondos de Nación y Provincia, aunque persiste la dependencia que convierte a la intendencia municipal en una mera delegación, pese a que muchos se molesten con esta apreciación; y no se difunde más en la comunidad el monto de los fondos municipales depositados en el banco (¿por qué será?).
En estos cien días del nuevo período del intendente Raúl Feito se inauguró una Plaza de Skate –de la que seguimos esperando se nos informe lo actuado ante Ferro Expreso Pampeano, pues está construida en un predio que no es del Municipio- y se entregaron 19 casas. Obras, ambas, que estaban en marcha desde mucho antes.
La proclamada sintonía fina de la presidente Cristina Fernández, eufemismo con el que se trata de disimular un feroz ajuste en la economía argentina porque el Estado no puede sostener el nivel de gastos que tenía antes de las elecciones, obligó a Nación a cerrar unas cuantas canillas y entre ellas está la que giraba fondos a los municipios. Ahí radica uno de los principales problemas que está sufriendo Trenque Lauquen: gobernar con lo que tiene y genera, sin plata que llegue de afuera.
Pero está a la vista que sin el dinero prestado con el que otros nos fueron indicando qué teníamos que hacer en nuestro distrito, y sin la determinante presencia del Dr. Barracchia, a quien nadie le puede negar su empuje y perseverancia, la gestión municipal empezó a desinflarse aceleradamente. Y es evidente que los bostezos que aparecieron en el post 23 de octubre, a partir del 10 de diciembre se transformaron en una larga y profunda siesta.
Sin ideas
No hay Plan B. Y, lo que es peor, tampoco hay ideas, creatividad, imaginación, eficiencia y eficacia para aprender a vivir sin dependencia de nadie. Porque de eso se trata. Trenque Lauquen lo sabe bien: entre 1983 y 2007 creció de un modo fenomenal con gobiernos municipales radicales que supieron manejar sus propios recursos, ante la presencia de gobiernos provinciales y nacionales de otro signo político.
Ahora la inacción es alarmante. Y ni siquiera existe un espacio para la discusión, para el debate. Tal vez el gobierno municipal confundió el circunstancial apoyo mayoritario con un cheque en blanco. Error. Tan grave como no tener en cuenta el mensaje que le envió más de la mitad de la gente que no lo votó. Es curioso: el gobierno que dice que gobierna para todos, no gobierna para todos. Y hoy casi no gobierna ni para sus propios seguidores.
Desde la UCR, nuevamente, planteamos la necesidad de sentarnos a discutir los temas que nos importan, las cuestiones de corto y mediano plazo y, muy fundamentalmente, las políticas que orienten el Trenque Lauquen de los próximos 30 años. Hay que hablar de servicios públicos de calidad, algo que se pierde día a día; de la provisión de agua potable con control incluido; de gas para los vecinos que hace cuatro años lo están esperando; de una nueva planta de desagües cloacales; de un plan de Salud de excelencia; de cómo debe ser el crecimiento urbano; de la Ciudad Judicial; de la lucha por la radicación del Juzgado Federal en Trenque Lauquen; de la autovía de la ruta 5 hasta Santa Rosa; de la ampliación del Parque Industrial; del fomento a la producción con el claro objeto de generar fuentes de empleo; de la educación. Y de tantas cosas más.
Tenemos que confrontar ideas, enriquecer propuestas y entre todos, realmente entre todos, trabajar para que el distrito vuelva a ser lo que alguna vez fue. Cada uno desde su rol.
El oficialismo, desde el lugar que hoy le toca en el Palacio Municipal.
Y el radicalismo, y el resto de la oposición, apoyando lo que haya apoyar, señalando los errores o desvíos que observe y presentando alternativas superadoras.
Porque el éxito de la gestión del actual intendente, redundará en el bienestar de Trenque Lauquen.
Pero es hora de despertarse. No se puede seguir dejando pasar el tiempo.


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