La gestión ausente

La inseguridad rodea nuestra existencia. Los ciudadanos del común ya no saben cómo y dónde expresarse para que se escuchen sus ruegos. Es necesario que la dirigencia política actúe ya.
Desde los diferentes poderes de la República, se lanzan la pelota de la responsabilidad sobre la inseguridad reinante cual jugadores de vóley. En el medio, sosteniendo la red, la sociedad se desangra, literalmente. Hablamos con el diputado Gustavo Serebrinsky quien así se refirió al tema.

Noticias & Protagonistas: La población no termina de entender por qué los diputados, gente del común elegida por ellos para que los representen, no están más movilizados por este flagelo. ¿No es un tema que les interese?

Diputado Gustavo Serebrinsky: La verdad es que estamos muy movilizados a partir de todo lo que ocurre, pero entendemos que la gente lo vea de otra manera. Para mí es terminante: no es un problema de leyes sino de gestión, y en todo caso producto también de la marginalidad social. Todo esto agravado en nuestro país porque se ha crecido mucho en estos años, generándose expectativas económicas, pero a la vez ha sido un colador para el ingreso de la droga y para el crimen organizado; en definitiva, para que crezcan los mecanismos de marginalidad y delincuencia, del que nosotros visualizamos el último eslabón, el chico que no es más que la mano de obra que ejecuta.

N&P: ¿Usted considera que están en vigencia las leyes necesarias para combatirlo?

GS: Hay leyes y herramientas de sobra. Esta semana trataremos y pondremos en debate la ley penal juvenil, que genera una discusión sobre bajar la penalización a los 14 años, y para lograr que los institutos no sean un depósito como ocurre actualmente; que sean un espacio del que los chicos salgan aptos para reinsertarse y no con las mañas que aprenden en los institutos actuales. Pero todo esto está enmarcado en una gestión ausente en el tema de la seguridad, a nivel provincial, nacional y municipal.

N&P: Usted menciona la pobreza, pero mucha gente no cree que ser pobre tenga que ver con la criminalidad. ¿No piensa que se trata simplemente de personas que se acostumbraron a vivir en el delito?

GS: Yo dije marginalidad, no pobreza. La mayoría de los pobres son gente decente que quiere mejorar, trabajar, progresar, y que además son las primeras víctimas de lo que ocurre; porque hoy resulta más difícil que le roben a quien vive en un hermoso chalet, con seguridad, perros, cámaras. Los marginales hoy matan a sus vecinos para robarles la ropa del tendal, la bicicleta, los aprietan en barrios que se han convertido en guetos, donde les cobran peajes a los vecinos o a los corredores de las empresas. Hay una falta de gestión en todos los aspectos, falta de inteligencia, sumado al hecho de que muchas de estas bandas tienen mejor equipamiento que las fuerzas de seguridad. Hace falta tomar una decisión política, asumir la responsabilidad, pero todos se hacen los tontos.

N&P: ¿Cómo ve el accionar llevado a cabo desde el municipio para solucionar este problema?

GS: Hace dos años, cuando mataron al taxista (N de la R: Luis Severián, asesinado en noviembre de 2008), el intendente Pulti nos convocó a todos los legisladores procedentes de Mar del Plata: nos pusimos a su disposición, hicimos bajar a todos los jefes de la provincia, vino el entonces jefe de Gabinete Sergio Massa, quien entregó un fuerte subsidio a Mar del Plata. Bueno, no sabemos esa plata dónde está. Esto debe ser una prioridad de su gestión: invertir en seguridad, retomar los espacios públicos para la gente decente, trabajar en prevención. Y él que es el jefe político de la ciudad es quien debe poner reglas de juego claras.

N&P: ¿A quién y cómo?

GS: A la policía, a los jueces, a los ministerios públicos hay que conducirlos para coordinar un trabajo. Hay que darles herramientas, porque a veces trabajan en condiciones infrahumanas. Pero si vamos a liberar gente en forma indiscriminada, si nos montamos a eso de que hagan lo que hagan van a salir, cuando hay delitos que claramente no merecen que se acoten las penas. Los elementos están pero falta gestión, porque somos un colador, y el crimen organizado muchas veces proviene del mismo poder político.

Comentá la nota