Gerardo Cipolini: el intendente del Centenario al que "fueron a buscar"

"Quiero ser el intendente del Centenario, y seguir protagonizando con ustedes la transformación de nuestra querida ciudad", le dijo a una multitud que había acudido en diciembre de 2010 al Club Sokol en momentos en que lanzó la renovación de su mandato.
"Rompiste tu conciencia ciudadana", me dijo el joven jefe de campaña del reelecto intendente de Sáenz Peña - diez días antes de los comicios - cuando me vio arrojar el papel de un caramelo por la ventanilla del auto. Tenía razón y me dio mucha vergüenza.

Es que en esta ciudad, a la que conozco hace 42 años, muchas cosas han cambiado en los últimos años tras doce de gobierno comunal por parte de la Alianza Frente de Todos. Un presente que tiene inicio de historia en 1999, cuando el candidato a intendente Carim Peche, fue a golpear la puerta del domicilio del contador Gerardo Cipolini para invitarlo a aceptar la candidatura a presidente del Concejo Municipal.

"No era un hombre que venía de la política. Pero era radical y tenía una conducta y una imagen social impecable", me confesó un veterano peronista amigo del intendente. Es que Cipolini, de padre odontólogo y madre docente, era un muy buen espejo "para dar transparencia y honestidad" en el cuerpo legislativo comunal. Y así lo hizo.

Tras el gobierno de ocho años de su antecesor, y adquirir la experiencia del "juego político" en el seno del Concejo, Cipolini se convirtió en el sucesor de Peche. Y tras cuatro años de gestión junto a un equipo renovado de gente joven, decidió ir por su reelección.

"Quiero ser el intendente del Centenario, y seguir protagonizando con ustedes la transformación de nuestra querida ciudad", le dijo a una multitud que había acudido el 18 de diciembre de 2010 al Club Sokol en momentos en que lanzó la renovación de su mandato.

Después, incomprensiblemente, quien lo había convocado once años atrás, se convirtió en el principal 'opositor' a su reelección. Y hubo otro tiempo perdido filas adentro del radicalismo de la Ciudad Termal en busca de "un consenso político" que casi nadie entendió. Pero, finalmente, prevaleció Cipolini.

Otra vez había llegado el momento de presentar 'armas' ante las urnas saenzpeñenses, pero teniendo enfrente, el 'tsunami' Capitanich y un candidato a intendente de pura estirpe peronista. Y hacia allí fue.

Cipolini, aunque muchos radicales conservadores lo nieguen, le ha quitado mucho esmalte de ideologismo a su modo de hacer política. Sabe, sin dudas, que la gente básicamente desea que sus políticos administren honestamente los recursos comunes antes de que se expresen en discursos y arengas partidarias. Y por eso, termina cosechando tantas adhesiones de unos y otros. Pero a todo esto, le suma una simpleza de movimientos y actitudes cotidianas, "como un vecino más de Sáenz Peña".

Llegado el momento, Antonio Morante tuvo que esperar la presencia de Capitanich para sentirse apoyado y lanzado en carrera; mientras la capacidad movilizadora de la versión aliancista en Sáenz Peña, no recayó - como otras veces - en los caudillos históricos como Angel Rozas o Carim Peche.

Al punto tal, que el ex intendente sólo hizo su primera aparición en el acto inaugural de obras del Barrio San Martín, a sólo una semana de la veda electoral. Gerardo Cipolini, así, demostró su vuelo propio a la hora de protagonizar su campaña acompañado de sus candidatos a concejales, propios y pertenecientes a la línea que lidera Peche.

"Este intendente nos demostró que el individualismo no conduce a nada en la política, que el trabajo en equipo es el que vale", me dijo días atrás uno de sus jóvenes colaboradores en las oficinas comunales. Y ello que quedó demostrado en las decisiones y la organización de la campaña que estuvo a cargo de su equipo de jóvenes funcionarios, un par de concejales y varios colaboradores.

En este domingo 9 de octubre, Cipolini se convirtió en el intendente del Centenario y una multitud lo acompañó en el ruidoso festejo donde no faltó su esposa y compañera, Alicia Gaña, y toda su familia. Los vecinos, no importa de qué color político, también buscaron su apretón de manos.

Atrás, quedó un cúmulo de episodios políticos que quizás, en un análisis más preciso, determinen razones para el marcado liderazgo de este buen vecino. Entre ellos, aquél de los golpes en la puerta de su casa el día que "lo fueron a buscar".

Un hecho que fue principio de la historia política de un hombre comprometido con el futuro de su ciudad que, con decencia, trabajo y capacidad, se ganó el respeto y el respaldo de la mayoría de sus conciudadanos.

Una lección, que bien podría ser imitada por los que intentaron su derrumbe "a cualquier precio", sin entender el sentir y la “conciencia ciudadana” de un pueblo.

Rodolfo "Pocholo" Mancuello

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