El genuino reclamo por el Río Atuel y las sinvergüenzadas políticas

El genuino reclamo por el Río Atuel y las sinvergüenzadas políticas
Dos temas de la semana que se fue: el consenso en torno a la problemática por el Río Atuel y las actitudes de algunos dirigentes políticos que parecen haber olvidado el "Que se vayan todos".
Una de cal...

Durante la semana que se fue una agrupación en la que aparecen militantes de distintos sectores políticos y sociales definió, luego de varias semanas de conversaciones, debates y discusiones, concretar una movilización -que en principio consistirá en una panfleteada- que demuestre que la necesidad de recuperar el río Atuel es asunto de la comunidad.

Para ello, los organizadores de la movida -que nació a partir de la idea de comunidades originarias- decidieron que el lugar de ese planteo sea la localidad de Santa Isabel, uno de los puntos de la provincia donde la ausencia del río más afecta a los pobladores.

Al hecho de que el surgimiento de la propuesta fue absolutamente genuino, se fueron sumando aportes de real valía, provenientes de distintas organizaciones gremiales, sociales y políticas, que cada cual a su modo comprendió la necesidad de que se haga un gesto desde las bases, independientemente de todos los pasos que se han dado desde La Pampa para recuperar el río en los ámbitos institucionales, administrativos y judiciales.

De ahí que, en ese escenario, haya sido un aporte nada menor el respaldo político que el secretario de Recursos Hídricos de la provincia, Néstor Lastiri, le dio a esa movilización, comprometiendo incluso su presencia el día de la manifestación.

En las últimas semanas, y si bien algunos de los aportes a esa pelea pueden sonar hasta decorativos, ha sido notable cómo diversas instituciones de la provincia han tomado la problemática con un interés que en otros momentos y circunstancias no era tan visible.

La situación puede atribuirse a la generación de cierta conciencia respecto de una problemática que costó imponerse en la opinión pública de las ciudades pampeanas que no viven de manera directa el drama de no tener un río que se constituía en fuente de vida.

En ese sentido, uno de los grandes aportes de los últimos tiempos es sin dudas el trabajo realizado por profesionales de distintas áreas, nucleados por la Universidad Naiconal de La Pampa, en el que se intenta darle una magnitud concreta al daño causado por las mezquindades de Mendoza, independientemente de que -se sabe, es lógico- no todo perjuicio puede ser medido sólo de manera monetaria.

A esas contribuciones se sumó durante la semana que se fue un documento en el que los bloques que integran la Cámara de Diputados de la provincia prefirieron una defensa del interés provincial antes que las disidencias políticas que puede haber entre las partes.

La aparición del gobernador Oscar Mario Jorge en la presentación del informe que intenta cuantificar los daños le dio volumen político a las ambiciones que en este sentido tiene el reclamo pampeano para recuperar el río: el jefe del Ejecutivo abrió alguna esperanza de que el camino de la política -sino es el de la Justicia formal- traiga algunos buenos augurios, a partir de que se han entablado contactos con las autoridades de la provincia cuyana, aunque la fuerza de los hechos y los antecentes obligan a estar atentos y no pecar de ingenuidad.

...y una de arena...

Si el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra, a veces parece que los dirigentes políticos (y para mayores datos, argentinos) son los únicos que tropiezan de manera infinita con idénticos obstáculos.

Hace una década parecía que el sistema político de la Argentina explotaba en mil pedazos, cuando el proyecto neoliberal estalló por los aires y los representantes de la clase política quedaron entre la espada y la pared: fue el tiempo del “que se vayan todos”.

Desde entonces, y con esfuerzos de numerosos sectores políticos y sociales del país y de la provincia, se reconstruyeron algunas bases elementales de la democracia: a partir de lo que los ciudadanos fueron eligiendo con su voto, de lo que numerosas organizaciones extrapartidarias gestaron a modo de reclamos y propuestas y también de ciertas decisiones soberanas de la dirigencia política, se recuperó parte de la legitimidad de representación.

Pero hay animales que no aprenden más.

Las últimas elecciones significaron, sobre todo, un respaldo contundente a la gestión presidencial, pero ese rotundo aval -que también fue un espaldarazo al sistema democrático- es interpretado, utilizado o manipulado -según el caso- por quienes se sienten de alguna manera hacedores de ese desempeño electoral.

El aumento que se dieron a sí mismos los legisladores nacionales, que incrementaron sus sueldos en un ciento por ciento en el exacto momento en que una crisis internacional obliga a la cautela en las negociaciones paritarias entre empresas y trabajadores, no sólo constituye una obscenidad y un grotesco, sino además una peligrosa ignorancia respecto de lo que pasó en este mismo país cuando los “representantes del pueblo” fueron incapaces de leer lo que la realidad les advertía.

Mal vuelve a interpretar las cosas la clase política si siente que goza de un “cheque en blanco” por el hecho de que la presidenta -a la que pueden creer, de modo oportunista, como “una de las nuestras”- recibió semejante respaldo popular.

En esa bolsa están, desde ya, los representantes pampeanos, de quienes se ha conocido otro lamentable detalle: eligen cambiar los pasajes que tienen en avión y en colectivo por dinero, con lo cual pueden meterse en sus bolsillos, no precisamente de los más alicaídos de la sociedad, un monto cercano a los cien mil pesos por año.

No constituye el mismo nivel de descaro y desvergüenza que esos episodios, pero tampoco es precisamente saludable que la vicegobernadora de la provincia se atreva a considerar públicamente que su prioridad política es tramar la sucesión del gobernador al que hoy acompaña.

Los dichos de Norma Durango, en una reunión de la línea interna a la que representa -Convergencia- también van en ese sentido: dijo que su objetivo central es ahora que el gobernador del año 2015 sea de ese sector, cuando en realidad tendría que estar pensando en buscar soluciones para los problemas que se presentan ahora y no gestando “comisiones”, “mesas” o como les quiera llamar para armar un supuesto “plan” para los años que vienen.

Sobre todo si se tiene en cuenta que la realidad de los pampeanos de hoy -con sus aspectos positivos, que los habrá, pero también con sus carencias y situaciones de sufrimiento- es sobre todo la que gestaron los dirigentes de ese partido y de ese sector interno, por más que ahora algunos de sus emblemas pretendan dejar la sensación de que no tienen nada que ver con todo lo malo que el neoliberalismo nos dejó.

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