Lo dice la analista de opinión pública Mariel Fornoni, de la consultora Management & Fit, que fue la más certera al prever el resultado electoral. También asegura que la Asignación Universal por Hijo es la medida que genera mayor consenso. Y que hay un "default" de oposición.
Entusiasmada porque la medición previa del resultado electoral de MyF volvió a ser la más certera (anunció que Cristina iba a sacar 53,20 por ciento de los votos y obtuvo 53,96; que Rodríguez Saá iba a llegar a 7,40 y llegó a 7,98 y que Duhalde iba a sumar 5,40 por ciento y sumó 5,89), Fornoni analizó con LA CAPITAL lo que dejaron los comicios.
-¿Por qué la Presidenta ganó con tanta contundencia?
-Me parece que hay una suma de cuestiones. Una tiene que ver con la situación económica en general, con la percepción de la gente de una situación económica estable frente a momentos muy frescos que todavía tienen los argentinos de mucha inestabilidad. Por otro lado, hay un porcentaje de gente que también está de acuerdo con muchas de sus medidas: la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Medios, la estatización de las AFJP... Y, por otra parte, también es importante el "default" de oposición. No hubo ninguna oferta opositora que terminara ya no de encantar a la gente, sino al menos de darle la sensación de ser sustentable en el mediano plazo. Tuvimos unas elecciones primarias en las que había candidatos que iban juntos y, dos meses después, para la elección general ya no se los veía juntos.
-¿Parte de la gente que eligió al oficialismo "votó con el bolsillo", como sostuvieron algunos analistas?
-Sí, creo que la parte económica tuvo mucho que ver. También es cierto que, cuando le preguntamos a la gente a qué se debe el crecimiento económico, si a un contexto internacional favorable, a la gestión del gobierno en el área económica, al comportamiento empresarial o a otros factores, la mayoría de la gente lo asigna a una buena gestión de gobierno. Muchos asocian esto al "voto cuota" de Menem, pero es distinto, porque en ese momento el gobierno de Menem tenía el 50 por ciento de desaprobación, entonces la gente no lo quería y lo votaba igual. El gobierno de Cristina Fernández tiene un 64 por ciento de aprobación, por lo que no se da la misma situación. No es que la gente vota solamente con el bolsillo. El bolsillo pesa, pero también está conforme con la gestión de gobierno casi un 65 por ciento de la gente.
-¿Cómo se compone el voto de Cristina? ¿Cuáles son los sectores que más la acompañan?
-Es bastante transversal. Pero también es cierto que, proporcionalmente, tiene un voto más fuerte en los niveles socioeconómicos más bajos. También es un voto muy peronista en cuanto a que ha obtenido puntajes muy altos en determinadas provincias y, a medida que nos vamos a los centros urbanos, la intención de voto decae.
-Dijo que, al margen de la situación económica, muchos vieron con buenos ojos determinadas medidas que tomó el Gobierno. ¿Cuál es la que más respalda la gente?
-La Asignación Universal por Hijo. Es la más fuerte incluso desde el impacto mediático. Algunos la hubieran implementado de otra manera, pero es raro que encuentres a alguien que diga "eso está mal". Ya cuando uno se mete en el tema de los subsidios, la cosa es diferente. Hay mucha gente que no votó al oficialismo porque no está de acuerdo con una política de subsidios desiguales, vistos desde su perspectiva, en detrimento de los que trabajan.
-¿Y cuál es la medida más resistida o el déficit del gobierno que más consenso tiene?
-Desde lo mediático, el ocultamiento de la inflación y el Indec.
-¿Más que la inseguridad?
-No. La inseguridad es la mayor preocupación de los argentinos, lejos. Lo que pasa es que hay una sensación de que es un problema tan estructural que nadie lo puede resolver, o que se puede resolver pero de a poco.
-¿Qué le aportó Boudou a la fórmula presidencial?
-Me parece que es parte del recambio generacional que viene prometiendo la gestión de Cristina, más allá de que tampoco es tan joven. De alguna manera, Boudou la mete más en los sectores jóvenes. Por otra parte, si al Gobierno uno de los puntos fuertes que la gente le ve es el manejo de la economía, de alguna manera Boudou es el responsable de eso.
-En la provincia, Scioli sacó una diferencia sin precedentes. ¿Qué explicación se podría dar?
-Siempre fue un dirigente muy impermeable a todo. Me parece que la gente le reconoce la lealtad y que sea una persona trabajadora. Lo raro es que no le achacan ninguna de las situaciones que se viven: ni las de inseguridad, ni las de narcotráfico ni las de salud. Y es una gestión que está bien valorada. El tema de la lealtad se compara: en otros lados hay gente más zigzagueante, que especula en qué lugar le conviene estar, y Scioli, aunque lo maltraten o no lo maltraten, sigue siendo fiel. Eso es valorado como positivo.
-¿Después de las elecciones, Binner se convirtió en un referente de la oposición o para eso falta?
-Ha sido el que mejor ha quedado parado de la oposición, yo diría que el único que ha quedado parado. Bueno, Binner a nivel nacional y De Narváez en la provincia, los dos segundos. Pero tampoco quiere decir que pasen a ser los grandes referentes de la oposición. Binner es un candidato que, más allá de que creció mucho en poco tiempo, tiene un 16 por ciento de los votos. Me parece que la gente la valora como la fuerza que tiene mayor proyección de construcción a futuro. Además, fue una elección que dejó fuera de carrera a muchos, aunque nunca sabemos porque después terminan volviendo. Pero debería dejar fuera de carrera a Carrió, a Duhalde y, por la interna que se vive en su partido, también a Alfonsín.
-¿Es más factible la proyección de Binner a todo el país o la de Macri?
-Creo que a los dos les va a costar. El socialismo recién empieza y puede mostrar fuerza en dos o tres provincias, todavía le falta fuerza a nivel nacional. A Macri le pasa lo mismo. El socialismo siempre se apoyó con el radicalismo y Macri se tendría que apoyar con el peronismo. El tema es que para el 2015 hay muchos peronistas anotados, por lo que le va a costar a Macri encontrar esa pata con la cual ir.
-¿Cuáles son los anotados para 2015?
-Boudou es, por lo que se ve, el candidato que va a cuidar el oficialismo en su rol de vicepresidente. En este país, no es lo mismo ser ministro de Economía que vicepresidente. Es un cargo en el cual está para que lo cuiden, y es un candidato evidente. Por otro lado, aparecen los gobernadores: Urtubey, Capitanich, Gioja, De la Sota. Estos gobernadores peronistas al principio, hasta pasado el 2013, no van a aparecer porque tienen una provincia que gobernar. Pero todos van a querer ser presidentes. Y hay que sumarles todos los que van a ir apareciendo.
-No mencionó a Scioli. ¿No lo considera presidenciable o fue un olvido?
-Por supuesto que fue un olvido: Scioli va a ser uno de esos gobernadores peronistas con aspiraciones.
-¿Qué análisis puede hacer de la elección local?
-La gestión del intendente no escapa de lo que pasa en la provincia y en lo nacional. Tiene cerca de un 64 por ciento de aprobación, con lo cual hubo un gran porcentaje de gente que decidió apoyarlo. El voto del intendente no era sólo un voto que venía de los que votaban a nivel nacional al Frente para la Victoria, porque de hecho un 20 por ciento de esos votos se los llevó Cheppi, sino que (el partido del intendente) siempre capta de otros espacios. Tenía voto de Binner, de Rodríguez Saá y por supuesto del Frente para la Victoria. Con su gestión, el intendente logró desplazar la campaña fuerte de Cheppi y una oposición que era un clásico de la ciudad (la UCR) y que no pudo obtener los niveles de voto que había obtenido en otro momento.



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