La seguidilla de salideras bancarias y el hecho de justicia por mano propia que un agenciero de quiniela protagonizara la semana pasada, lanzaron nuevamente el tema inseguridad al tapete.
Como responsable de las fuerzas de seguridad provinciales, fue el ministro de Gobierno, Emilio Fernández, quien salió a dar la posición oficial al respecto.
El funcionario dijo que la situación de inseguridad actual “es un problema cultural, que tiene coyunturas momentáneas, pero para trabajar en serio y hacia futuro, creo que las políticas que se están llevando adelante, tales como la asignación universal por hijo, la integración social, los programas de ayuda laboral, la reinserción en el sistema educativo, van marcando el camino para que, en un futuro, podamos decir que hemos podido bajar sustancialmente la delincuencia a niveles aceptables”, manifestó. Pero el caso en el que el quinielero matara a uno e hiriera a los delincuentes que le robaron, revivió la crítica a la Policía preventiva que debería existir en la provincia. En este sentido, Fernández dijo: “No puede generalizarse el tema de inseguridad por los últimos casos. En caso del quinielero no fue un acto de justicia por sus propias manos, sino que fue en legítima defensa. Día a día tenemos que buscar una sociedad que resuelva los conflictos a través de las vías institucionales y las armas dejarlas para las fuerzas de seguridad”, señaló. Cuando una persona llega a las armas es porque no confía en los sistemas de seguridad ni en la Justicia, realidades que no se dan en la provincia”, afirmó.
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