Lo indica una encuesta de Managment & Fit efectuada a fines de noviembre en todo el país, incluido La Rioja. El promedio de inflación esperada para el año próximo por la gente es del 31%, por lo que consideran que se verán muy erosionados sus salarios.
Los datos muestran una baja marginal con respecto a octubre, pero en niveles muy altos. En octubre, las expectativas personales registraron una negativa de 43% el mes pasado y las de economía general, un 55%, levemente superior a los datos de noviembre.
Con respecto a la inflación, hay diferencias de acuerdo a las regiones. En la ciudad de Buenos Aires se espera un menor incremento de precios, con una media del 26% anual. Mientras que en las provincias como La Rioja, ese porcentaje llega al 30%.
En cuanto a la evolución de los ingresos, las expectativas continúan muy por debajo de los indicadores oficiales. Por tercer mes consecutivo, los encuestados estimaron que en los próximos doce meses sus ingresos aumentarán apenas 10%, esperando así perder un 20% de su poder adquisitivo.
Dicha expectativa también muestra diferencias significativas de acuerdo a la región, nivel educativo o situación ocupacional.
Con respecto a las expectativas de consumo durables, también se mantienen con altos guarismos pesimistas. Sólo un 24% de los encuestados consideró la actual coyuntura como buen momento para la compra de inmuebles, porcentaje que se eleva a 29% en el caso de los automotores y 37% para los electrodomésticos. Hace un mes, estos porcentajes eran de 39%, 31% y 25%, respectivamente.
En la evaluación social inciden, además de las expectativas negativas sobre el panorama económico y de ingresos, la dificultad de acceder a financiamiento adecuado y al cepo cambiario en el caso de inmuebles, al encarecimiento de los automotores 0km y las restricciones a la importación, que limitan las marcas y calidad disponibles en el segmento de electrodomésticos.
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