La gente cada vez más prefiere el pan sin sal

En las panaderías locales cada vez es más frecuente que los consumidores pidan especialmente a los maestros panaderos la elaboración de panes sin nada de sal. Si bien ya por normativa los mismos estaban siendo preparados con una menor cantidad de sodio, son las mismas personas quienes solicitan que se baje aún más el nivel de sal.
Desde hace años se conocen las contraindicaciones de consumir altos niveles de sodio y las consecuencias negativas que tiene para la salud. Es por ello que desde hace un tiempo se realizan controles bromatológicos en las panaderías para fiscalizar el uso de sal, así como también de bromato de potasio en la elaboración de la masa. Se trata de un aditivo químico que está prohibido y que actúa en el proceso de fermentación de la misma.

A pesar de que los niveles de sal se bajaron considerablemente en los diferentes tipos de pan, es la misma gente quien solicita de manera especial que se produzca panes blancos y de salvado sin nada de sal. “Aseguran que tratan de cuidarse en todo aspecto, y eso también incluye el uso de la sal. Muchos son hipertensos, pero muchos otros no lo son, e igualmente deciden llevar a cabo una vida más saludable”, indicaron.

En los supermercados y panaderías artesanales ya empezaron a implementar esta metodología, y son muy pocos los locales que no ofrecen esta variante.

Sodio

La mayoría de la población consume casi el doble de sodio recomendado diariamente. Si bien los problemas asociados a este exceso no son visibles en un primer momento, es un mal que se va acumulando con el tiempo.

La principal característica y muchas veces desconocida es que el sodio abunda en la mayoría de los alimentos, por lo que las personas ingieren más cantidad de la necesaria, lo que a la larga podría perjudicar la salud de los consumidores, ya que todo elemento en exceso, tarde o temprano, arroja problemas en el correcto funcionamiento del organismo.

La presión sanguínea alta (hipertensión), las afecciones coronarias, irritabilidad, retención de líquidos y sobrecarga de trabajo para los riñones son algunos de los problemas que arroja la excesiva ingesta de sodio.

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