General Pueyrredon adhirió a la red de ciudades por la paz

Gustavo Pulti firmó el acuerdo con el alcalde de Hiroshima, Tadotoshi Akiba, quien lo hizo, además, por la ciudad de Nagasaki. El funcionario japonés dialogó con LA CAPITAL y su mensaje lo simbo
En el marco del V Foro de Gobiernos Locales, el intendente Gustavo Pulti suscribió ayer con el alcalde de Hiroshima, Tadatoshi Akiba, la adhesión de General Pueyrredon a la asociación ?Alcaldes por la Paz?.

Durante el acto el jefe comunal, que estuvo acompañado por la directora de Cooperación Internacional, Ariana Bazan, entregó a Akiba un reconocimiento hecho por el Concejo Deliberante e intercambiaron presentes.

?La adhesión de Mar del Plata al movimiento mundial de ciudades por la paz no hace más que interpretar y formalizar la cultura pacífica que es la forma cotidiana de entender la vida que tiene nuestro pueblo?, dijo Pulti.

Por su parte, el alcalde de Hiroshima recordó que en esa ciudad y en Nagasaki ?cayó la primera bomba atómica en el mundo por la cual fallecieron 145 mil personal y hubo muchos sobrevivientes que siguieron sufriendo daños físicos y psicológicos?.

?Es nuestra misión difundir la idea de que ese sentimiento, ese sufrimiento no queremos que lo sufra jamás ninguna persona de ninguna parte del mundo?, manifestó Akiba.

Poco antes de la disertación que el funcionario japonés ofreció en el Foro de Alcaldes sobre "El papel de los municipios en la educación para la paz", dialogó con LA CAPITAL.

Según Akiba, Mar del Plata es una bella ciudad famosa en todo el mundo. Y cree que tendrá una importancia muy significativa durante el Siglo XXI. Por eso siente que haber emitido aquí un acuerdo de paz, que incluyó a la ciudad de Nagasaki, le representa todo un orgullo.

El mensaje central de documento está dirigido a los niños que "son y serán fundamentales actores para la construcción de la paz en todo el mundo", dijo.

Al recordar que hace 65 años Hiroshima padeció uno de los hechos más cruentos de la historia de la humanidad al caer allí una bomba atómica, el alcalde japonés apuntó: "Hay que tener en cuenta cómo estuvimos en 1945. La edad promedio actual de los sobrevivientes ronda los 76 años. Esto nos dice que estas personas tenían por entonces unos 10 años. Ellos perdieron a sus padres y parientes. No tenían forma de vivir. Sin embargo, no sólo sobrevivieron a la catástrofe, en realidad, sobrevivieron. Y aún en esa situación no aprendieron la filosofía de la venganza ni de la revancha. Tampoco se victimizaron. Su mensaje fue muy fuerte en tanto no quieren que ningún ser humano vuelva a sufrir de esa forma".

Akiba insiste en la construcción de un mundo sin armas nucleares y entiende que "esta base es fundamental porque la decisión de los adultos, ahora, debe ser el compromiso de sostener un mundo en paz.

La niña de las grullas

Al relacionar la experiencia de la bomba atómica con el proyecto de un mundo sin armas nucleares, el alcalde de Hiroshima, a título simbólico, contó la historia de Sadako Sasaki. Fue una joven que vivió cerca del Puente Misasa en Hiroshima Sólo tenía dos años cuando se produjo el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 de agosto de 1945. En el momento de la explosión estaba en su casa, que se encontraba a 1.5 km del punto cero de la deflagración. Sadako era fuerte, atlética y con mucha energía. En 1954, a la edad de 11 años, mientras corría una carrera, empezó a sentirse mal y cayó al suelo. Le fue diagnosticado leucemia, conocida como "enfermedad de la bomba A". La mejor amiga que tenía, Chizuko Hamamoto, le recordó una vieja tradición sobre alguien que realizó mil grullas en forma de figuras de papel (origami) y después de ello le fue concedido un deseo por los dioses. Con sus propias manos, Chizuko le regaló la primera grulla que realizó en papel dorado y le dijo "aquí tienes tu primera grulla". Sadako tenía la esperanza de que los dioses le concedieran el deseo de volver a correr de nuevo. Al poco tiempo de empezar su creación conoció a un niño al que le quedaba muy poco tiempo de vida por la misma causa: la leucemia; le animó a que hiciera lo mismo que ella con las grullas pero la respuesta que obtuvo fue "sé que esta noche moriré". Sin embargo, pensó que no sería justo pedir la curación sólo para ella, y pidió que el esfuerzo que iba a hacer sirviera para traer la paz y la curación a todas las víctimas del mundo.

Pero su deseo no le fue concedido, el avance de la enfermedad impidió que acabase victoriosamente de realizar la hazaña muriendo el 25 de octubre de 1955.

Con el papel de los botes medicinales y otros que iba encontrando llegó a completar 644 grullas de papel de las 1.300 que se propuso conseguir (se dice que los compañeros de escuela, después de su fallecimiento, llegaron a completar el número aportando las grullas que faltaron por hacer hasta llegar a 1.000). En el Parque de la Paz de Hiroshima fue construida la estatua dedicada a Sadako en 1958, en la base está escrito: "Este es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria; paz en el mundo". La historia fue tan impactante que trascendió los límites de Japón, convirtiéndose en un referente mundial de los movimientos pacifistas.

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