El militar era el jefe del Regimiento de Infantería de Monte 28 de Tartagal cuando ocurrieron estos hechos, en 1976.
Con el argumento de que no consiguió pasaje, el ex jefe del Estado Mayor del Ejército Héctor Ríos Ereñú no se presentó ayer a declarar ante el juez federal Miguel Antonio Medina en una causa que se le sigue por la desaparición y homicidio de varias personas durante la última dictadura militar en el norte de la provincia. El militar fue imputado en estos crímenes de lesa humanidad debido a que en esa época, con el cargo de teniente coronel, se desempeñó como jefe del Regimiento de Infantería de Monto 28 con asiento en la ciudad de Tartagal.
Al ex jefe del Ejército durante la gestión del presidente constitucional Raúl Alfonsín se le imputa por la desaparición del secretario general del Juventud Peronista de General Mosconi y dirigente de SUPE, Jorge René Santillán, ocurrida el 10 de agosto de 1976. Un ex compañero del joven, de apellido Domínguez, declaró que vio cuando lo introducían a un camión del Ejército y a partir de allí nada más se supo de él. Ríos Ereñú también fue acusado por la desaparición de cinco personas entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de septiembre de 1976. Se trató de una suerte de redada que abarcó la ciudades de Orán, Embarcación y el departamento Rivadavia. En el lapso de pocas horas, grupos de tareas secuestraron en Orán a Mario Bernardino Luna, David León y Santos Abraham; en Embarcación a Silvia Sáez de Vuistaz, y en Rivadavia a Wenceslao Copa.
Todos ellos estaban sospechados de pertenecer a organizaciones de izquierda. De las investigaciones surge que todas estas personas fueron capturadas por un solo grupo de tareas, con conocimiento de los jefes militares que tenían a su cargo la lucha antisubversiva en la provincia de Salta. Por ese motivo, en esta causa, además de Ríos Ereñú, están imputados el ex jefe de la Guarnición Ejército Salta Carlos Alberto Mulhall, el ex jefe de Gendarmería Mario Raúl Patané, además de Roberto Gayozo, Leovides Beleizán y otros. Los nombrados están imputados de los delitos de privación ilegítima de la libertad y homicidio.
Frente al inconveniente planteado por Ríos Ereñú a través de sus defensores, el juez Medina lo citó para el 2 de marzo próximo. Será la primera vez que el teniente general retirado preste declaración como imputado en esta causa.
Bruno, un militar sospechado de otro crimen
El juez Miguel Antonio Medina también tiene a su cargo la investigación por el secuestro y asesinato del médico Pedro Urueña, ocurrido en diciembre de 1975 en la ciudad de Tartagal. Por este brutal homicidio está imputado el ex teniente Arnaldo Bruno, un nombre que viene sonando fuerte en el juicio a los coroneles acusados del secuestro y desaparición del escribano Melitón Bustos. Bruno era el jefe de Inteligencia del Regimiento 28 y está sindicado como el hombre que tuvo activa participación en el rapto del profesional. Un testigo declaró el lunes pasado que delante suyo el militar amenazó a Bustos diciéndole que se vaya de Tartagal o lo haría desaparecer.
A pesar de ello Bruno no está en el banquillo de los acusados junto a los coroneles Carlos Alberto Arias y Luis Angel Gastón Zírpolo. "A este milico lo vamos a sentar cuando se termine la causa Melitón Bustos II", aseguró el querellante David Leiva.
En el caso del cardiólogo Urueña, Bruno aparece como el principal sospechoso. Tenía que declarar el 9 del corriente, pero la audiencia se suspendió debido a que ese día el fiscal Eduardo Villalba tuvo que viajar a Tartagal para participar de la inspección ocular por el caso Bustos.
Urueña fue secuestrado de su consultorio, en la calle Paraguay, en horas de la noche. Luego su cuerpo apareció dinamitado en las afuera de la ciudad de Tartagal.

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