Hace aproximadamente dos semanas que los residuos patológicos, entre 600 y 700 kilos que se producen diariamente, son enterrados en General Pico. Del horno pirolítico que comenzó a ser gestionado en 2009, y que confirmaron autoridades provinciales a principios del año pasado, aún no hay novedades.
Una fuente confiable afirmó que hace más de tres años comenzaron a planificar el recambio del antiguo horno, porque a pesar del mantenimiento que se le realizó ya había cumplido con su ciclo de vida útil.
Incluso trascendió que personas del área se habían reunido para evaluar junto con profesionales cuál era el mejor equipo a comprar considerando los producidos en Argentina, Estados Unidos y Europa.
La maquinaria elegida, por la cual se realizaron las gestiones ante el gobierno provincial, fue un horno con varias cámaras que además del proceso de incineración pirolítica incluye el lavado de gases y un filtro en seco para eliminar contaminantes.
Con este sistema se reduce un 98 por ciento el volumen de los residuos y el peso en un 95%, además es un equipo aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación.
Sin horno.
Con más de una década de funcionamiento, el horno pirolítico de General Pico, que trabajaba para cubrir las necesidades de la Zona Sanitaria II, fue dado de baja el 18 de septiembre. La decisión fue tomada por la Dirección de Epidemiología de la provincia.
Hasta ese momento, todos los residuos de los hospitales públicos de la zona norte, centros de salud barriales y establecimientos de medicina privada eran llevados hasta el hospital Centeno donde estaba emplazado el viejo horno pirolítico. Durante estos días los trabajadores del área siguen con sus tareas que ahora están destinadas a preparar esos desperdicios para el enterramiento.
Fue a mediados de septiembre cuando el ex director de Industria y Comercio de la municipalidad, Miguel García, expresó públicamente que las cámaras que hay en el hospital ya se estaban llenando y por ese motivo se esperaba una respuesta de la Provincia con respecto al destino que le van a dar a este tipo de residuos.
El mismo funcionario dijo que para poder poner en tierra este tipo de "basura" hay que considerar el tema de la contaminación de las napas, y que el proceso de enterrar es complejo e implica ir poniendo un aislante plástico y rociar con calcio la superficie.
Promesa incumplida.
La ausencia del horno no era una situación que estuviera prevista, ya que las gestiones para su reemplazo se venían realizando con anticipación. En febrero de 2011, el ex intendente piquense Jorge Tebes estuvo en Santa Rosa en una reunión con el ministro de Salud, Mario González.
Fue en ese encuentro donde se concluyó con la entrega de toda la documentación para poder adquirir el nuevo equipo con financiación provincial. El ministro fue quien expresó: "General Pico tendrá el horno pirolítico primero (que Santa Rosa) porque hizo las cosas bien".
La semana pasada Rainone no dio ninguna fecha posible pero volvió a recordar que los trámites para comprar el nuevo horno estaban concretados y que el equipo a incorporar era de tecnología superior al anterior.
Nadie explicó el por qué del retraso que tuvo la compra del horno pirolítico, pero algunos trascendidos hablan de influencias políticas y organizaciones ambientalistas que han influido para que los tiempos se dilaten.

Comentá la nota