La plaga afectó con diferente intensidad los cultivos del suelo pampeano, siendo el sector oeste el más perjudicado. De acuerdo a la zona los daños oscilaron entre el 2 y 25 % de la producción.
Las estadísticas fueron labradas con datos que el INTA Anguil recolectó a través de un acuerdo con ASAGIR (Asociación Argentina de Girasol). Farrel resaltó la precisión de los datos ya que estos están todos “bajo una metodología en la cual son muy rigurosas las cosas que tienen que ver con la técnica”. Luego los diferenció con los relevados años anterior por particulares al decir que “en los otros casos un grupo de productores o algunas instituciones han hecho otros relevamientos,obviamente con datos muy diferentes a los nuestros, está relacionado eso con una cuestión metodológica de como se aplica la estimación en el campo”, sostuvo.
En cuanto a los resultados el ingeniero mencionó que “los primeros datos indican que hay daños y que se magnifican más que anda en la parte oeste de la provincia”, y citó como ejemplo los departamentos de Conhelo, Rancúl y la parte oeste del Capital. Los daños fueron de “alrededor del 20 y 25 % para algunos lotes del extremo oeste, y a medida que nos vamos yendo hacia el este, esos daños tienden a minimizarse bastante”, con pérdidas del “2 al 7 %”.
Al haber datos tan disimiles de acuerdo a la región, Mauricio Farrell explicó que esta situación se da porque “el daño en si está muy relacionado con la presencia de montes de caldén, eso se magnifica en nuestro territorio en la parte oeste, lo cual sumado a la posibilidad de que tengan acceso al agua y la comida durante todo el año, esas situaciones hacen que la cantidad de palomas incremente importantemente”.
Por el momento son pocos los métodos que pueden aplicarse para combatir a la paloma torcaza, uno de ellos es la aplicación de exfoliantes químicos sobre los cultivos de girasol, con el fin de reducir el proceso de maduración y secado de estos de los naturales 20 días a 6 o 7, con lo cual el tiempo de exposición a la plaga, y por ende la posibilidad de daño, es menor.
Por último el ingeniero agrónomo aclaró que reducir considerablemente la población de palomas es “algo a largo plazo”, y que desde el INTA no tienen ninguna respuesta precisa “sobre en qué tiempo no vamos a tener más palomas en el territorio”. Posteriormente remarcó que “estamos frente a una plaga en la cual la institución hace un pequeño aporte en cuanto a soluciones técnicas, como por ejemplo la aplicación de exfoliantes, pero diría hoy que básicamente la disminución de la población de palomas es una cuestión que hasta el día de hoy no se conoce a ciencia cierta como la podríamos combatir”, concluyó Farrel.
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