"Generación Ni Ni", el miedo a crecer

A la hora de enumerar las causas de este fenómeno social, el libro apunta a cuestiones macro y luego avanza hacia motivos más familiares, específicamente vinculados con los padres y su dificultar para imponer límites.
"Son jóvenes que tienen mucha comodidad, que están empachados de confort, pero no la están pasando bien, en realidad están muy asustados y angustiados ante la posibilidad de crecer. Por eso yo lo llamo la comodidad del faquir". El concepto pertenece a Alejandro Schujman, un psicólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que, mediante la publicación de libro, analiza a la denominada "Generación Ni Ni".

El autor desmenuza en su estudio un fenómeno que está en plena expansión mundial, que abarca a jóvenes desde los 17 hasta los 30 años que no tienen apremios económicos y que, frente a múltiples posibilidades, optan por paralizarse y evitar el ingreso a la adultez.

"Yo llamo Generación Ni Ni al grupo de jóvenes entre 17 y 30 años, aunque el límite superior cada vez es más extenso, que están estancados en el proceso de crecimiento entre la adolescencia y la adultez. Allí se hace como un embudo y se quedan sin hacer pie con el mundo adulto, no tienen una autonomía laboral y no quieren dejar la casa de los padres. Rehuyen a tener un proyecto propio, a jugarse, a apasionarse por un proyecto personal", explicó Shujman en diálogo con Radio Noticias.

El autor del libro aclaró que su investigación se refiere a aquellas personas de clases pudientes, que tiene la chance de estudiar, de trabajar, de desarrollarse personalmente. "Dejo de lado a las clases marginales porque allí ya hablamos de otro tipo de problemática", aclaró.

El término se escuchó por primera vez en España. Dos años atrás, un trabajo del Instituto Nacional de Estadística de ese país reveló que en ese momento un seis por ciento de la población activa -unos 700 mil jóvenes- no estudiaba ni trabajaba. En ese entonces se los bautizó como los "ni-ni".

"Ni Ni es quien pudiendo elegir no elige, el fenómeno es proporcional a las mejoras económicas que pueda haber en el hogar. Se sabe que los primeros empleos suelen ser para nada atractivos y los alquileres disparatados para quien quiere empezar un camino fuera de la familia, hay muchos que prueban y otros que ni siquiera lo intentan, con lo cual ese es un elemento para el diagnóstico", señaló Schujman.

La falta de pasión y los tiempos acelerados juegan otra parte. "Lo que no hay ahora -aseguró- es la capacidad de armar proyectos, todo es ahora, lo inmediato Pensar en estudiar seis años para recién allí empezar a proyectarse y poner en práctica lo que uno aprende les parecen tiempos largos. Además hay que pensar que hay 18 años en donde para los pibes todo viene pautado desde afuera por las distintas etapas de la escolaridad. Sobre el final del secundario es donde se abren muchas rutas y ahí les entra el temor".

A la hora de enumerar las causas del fenómeno, el libro apunta a cuestiones macro y luego avanza hacia motivos más familiares, específicamente vinculados con los padres.

"Hay muchos factores que influyen, lo más macro es que hoy vivimos en un mundo hostil, no es mundo fácil para los chicos, y otro factor es la hipervirtualidad, esa aparente facilitación de a cuántos clicks estamos del éxito y eso es algo que los chicos compran, vivimos inmersos en el marketing de la inmediatez. Antes, por ejemplo, había figuritas difíciles para los álbumes, las colecciones duraban un año y tenían premio, hoy mi hijo tiene diez álbumes llenos y no tiene ni registro de ello. Están acostumbrados a la cultura del llame ya", destacó.

Los padres, la clave

Más allá de las cuestiones externas, el comportamiento de los padres es clave en la conformación de los Ni Ni. "Es el factor más importante, yo apunto a la prevención desde que son chiquitos, apunto a los límites, no como algo autoritario sino como un equilibrio entre la firmeza y el afecto. Además es muy importante acostumbrarlos a que existe un umbral de frustración, que no todo es como uno quiere, que se banquen que las cosas no son fáciles", expresó Schujman.

Además, el psicológico ponderó "a ese triángulo que es una garantía porque casi nunca falla, y es la confianza, el diálogo y el disfrute".

"Desde chiquitos deben ir adquiriendo el sentido de responsabilidad y su capacidad de decisión. Son como una cajita de herramientas para el chico: con esto te vas a arreglar en la vida. Si un chico puede bancarse que las cosas le salgan mal y volver a empezar, puede bancarse tomar una decisión y correr un riesgo. Muchos padres no tienen la menor idea de cómo poner limites, o se van a la cosa autoritaria de 'no porque yo te lo digo' o pasan a dar todos los gustos porque 'ya va a haber tiempo para que sufra de grande'. Yo lo que planteo es que el equilibrio es clave", ponderó Schujman.

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