El día en que se gatilló la crisis de 2001

Por: Hernán de Goñi

Discernir en qué momento de la historia económica reciente empezó a gestarse la crisis que derivó en el estallido político y social de 2001 es una tarea compleja. Está claro que hay una catarata de decisiones desafortunadas que encendieron la mecha, como lo fue la adopción del corralito para los depósitos bancarios. Pero no se le puede echar toda la culpa a una sola medida. Ni a esa ni a otras.

Cuando un país tiene que avanzar en soluciones drásticas, los problemas hay que buscarlos mucho antes. El 19 de diciembre de 2001 solo fue el día en que estábamos a centímetros de tocar fondo, pero la caída viene de más atrás.

Con la devaluación de Brasil en enero de 1999, la convertibilidad estaba jugada. Pero pese a las creencias de los propios economistas de la Alianza, nadie se animó a apostar políticamente contra dicho régimen. Duhalde lo hizo y perdió. De la Rúa no y aunque ganó, a la larga también perdió. Más allá de las críticas a su falta de resolución, ninguno de sus aliados le reclamó que eligiera un camino más sustentable. Nadie se animó. Cuando lo hicieron, ya era demasiado tarde.

Si hay una lección que dejó el 2001 es que hoy la economía no puede funcionar sin una estrategia de mediano y largo plazo. Y que aunque las crisis estallan de un día para otro, su incubación es fruto de errores acumulados en años.

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