Ante la caída de sus exportaciones, Pekín busca estimular la demanda interna en todo el país
Los titulares reprodujeron así las palabras del primer ministro Wen Jiabao, según el cual "la confianza es mejor que el oro". El regalo que todos los habitantes chinos debían darle al país durante las festividades era confiar en el sistema y gastar, a pesar de que la crisis global golpea aún al resto del mundo.
Pero China, orgullosa de haber pasado la crisis casi sin rasguños (apoyada en grandes sumas de dinero inyectadas por el gobierno) enfrenta, desde hace unos meses, lo que tanto temió durante mucho tiempo: su economía no puede seguir dependiendo enteramente de las exportaciones. Y así, Pekín despertó a su pueblo trabajador y ahorrador para ponerlo a gastar.
El 50% del PBI chino proviene de la industria manufacturera. Hasta hace poco menos de un año, todas las políticas macroeconómicas del país estaban orientadas a favorecer la inversión y las exportaciones. Estas nunca fueron pensadas para incitar el consumo interno: bajos salarios, redes crediticias a nivel doméstico casi inexistentes, poca cobertura jubilatoria o de salud.
De hecho, el desbalance entre el crecimiento de la economía nacional y la desaceleración en el aumento salarial dieron como resultado hogares apretados y ahorradores. El consumidor promedio de las urbes chinas gasta alrededor del 60% de su salario en alquiler y alimentación. Otro 20% se va en la educación de los hijos o el sostenimiento de los padres. Y el resto del dinero se va en asegurar una buena pensión.
Pero China, como Estados Unidos en los 40 o Japón en los 70, es un país que está madurando. Aquellos que vivieron con hambre durante el "gran paso adelante" o la "revolución cultural" son ya mayores, y los jóvenes han crecido bajo el peso de la demanda aspiracional. Ya no sirve sólo entrar a trabajar en una fábrica: quieren estudiar y subir en la escala social. La coyuntura lo indica: suicidios en Foxconn y huelgas de hambre en Honda comienzan a presionar por mejores condiciones de trabajo. El gobierno respondió con un aumento salarial. Pero esto puede no ser visto como una acción-reacción: todo podría ser parte de un plan mayor.
Prioridades invertidas
China fue construida a base de planes quinquenales. El de 2011-2015, discutido durante la reunión anual del Congreso en marzo último, tiene como punto central desarrollar su consumo interno. Durante el Foro de Desarrollo Chino, Wen Jiabao sintetizó el objetivo del plan: "Debemos cambiar la dependencia económica de la demanda externa a la demanda doméstica y hacer esfuerzos para disminuir la brecha entre regiones, y entre áreas urbanas y rurales".
En febrero se lanzó la campaña "electrodomésticos para el campo", un proyecto que busca financiar, hasta por el 13%, la compra de electrodomésticos en zonas rurales, donde los trabajadores no ganan más de 131 dólares por mes.
En abril de este año inauguraron la primera oficina de crédito para el consumo en China, en Pekín y Chengdu, para subsidiar estudio, viajes y hasta matrimonios. Un camino que indica que China pasará de ser un país tradicionalmente ahorrador a uno del endeudamiento.
Comentá la nota