El exconcejal, que la última semana culminó su mandato en el partido de General Pueyrredón, habló a fondo con “el Retrato…” apenas unos días después de jurar como Pro Secretario Legislativo del Senado de la provincia de Buenos Aires. Su nueva función, lo que le dejó su gestión en el HCD, el momento del Frente para la Victoria, lo que vislumbra de ahora en más en la ciudad y su análisis del radicalismo, algunos de los temas tratados.
Quien fuera concejal en el último mandato, por el Frente Nacional y Popular en el partido de General Pueyrredón, también candidato a intendente por el Frente para la Victoria, juró la semana pasada como flamante Pro Secretario Legislativo del Senado de la provincia de Buenos Aires, en un salto de calidad importante.
Su afinidad con Gabriel Mariotto, el vicegobernador electo, fue clave para comenzar a desarrollar este rol a partir del jueves pasado y en diálogo con “el Retrato…” comenzó a analizar su nueva función, lo que espera de ella, sus metas, pero también fue momento para repasar sus cuatro años en el Concejo Deliberante, su sueño trunco de llegar a la comuna, imposibilidad que no le quita la ilusión de algún día pueda lograrlo.
“Estoy muy contento”, inmediatamente desliza cuando el grabador comienza a tomar las primeras palabras del ahora funcionario provincial. “Sinceramente, sabía que con Gabriel (Mariotto) iba a trabajar con él en la Provincia, pero no tenía claro qué función iba a cumplir. Ahora que lo sé me siento honrado”, contestó y aclaró.
Sin embargo, no se mostró sorprendido. “En principio, uno sólo tiene previsibilidad cuando va a un cargo electivo, acá no. Este es un lugar con responsabilidad, porque además me gusta mucho el ambiente legislativo, por eso me sentiré muy cómodo”, remarcó feliz.
Y sobre lo que pueden esperar de él, en su nueva función, confió que “la gente de Mar del Plata y Batán sabe que cualquier oportunidad que tenga para traer cosas importantes las voy a pelear a fondo para lograrla. Más allá que voy a tener una función en La Plata, mi corazón seguirá estando acá”.
Su ida a La Plata, quizás, lo aleje un poco de la agenda marplatense. Aunque el exconcejal lo niega. “No me aleja para nada, al contrario, vamos a seguir militando más fuerte que nunca en el distrito y vamos a fortalecer la agrupación La Scalabrini Ortiz para que tenga un espacio grande en el Frente para la Victoria”, enfatizó antes de afirmar que “todos los días trabajamos para que Mar del Plata tenga un Intendente de nuestro partido”.
Su experiencia tras pasar por el Recinto de Sesiones le hizo analizar qué HCD podría darse en el próximo mandato donde, nuevamente, Acción Marplatense tendrá mayoría absoluta. “Los concejales que entraron son muy valiosos. Además puedo afirmar que en el concejo se trabaja mucho y es parejo el nivel de participación de todos los ediles. Las condiciones funcionan muy bien, al igual que los plenarios. Obviamente que el oficialismo tendrá 13 votos, que le permitirá sacar sin tanto debate y profundidad las ordenanzas. Entonces, el margen de la oposición para imponer sus ordenanzas o debatir alternativas será complicado”, esbozó.
Pero siguió y se explayó más: “Cuando estás en la oposición no te gusta que el oficialismo tenga mayoría, pero si estás en el lado de enfrente seguro que sí. Lo que digo es que desde el punto de vista político achata el debate. Ahora Acción Marplatense correrá con toda la responsabilidad en las decisiones del concejo”.
Aunque hizo un alto, “paró la pelota” como se dice en el fútbol, y habló de cómo se va del HCD. Ante la pregunta de “¿te vas conforme”, Garciarena fue claro: “Puse mi mayor esfuerzo y mejor dedicación. Pero si uno se iría conforme de los lugares sería porque no queda nada por hacer. A mí me parece que resta mucho por conseguir”.
Para también indicar qué le hubiera gustado ahondar más en el tiempo que ocupó su banca de Hipólito Yrigoyen y avenida Luro. “Uno de los temas que hay que debatir cuanto antes son las cámaras de seguridad y el derecho a la intimidad. Es algo muy importante, porque hace a los derechos a la gente. También hay muchos temas sociales, no sólo para debatir sino para ejecutar”, refirió.
Y aunque no lo quiso afirmar fervientemente, todavía lleva consigo la “espina” de no haber conseguido más votos en las primarias del Frente y, en consecuencia, haber llegado como referente del partido el 23 de octubre. “Cuando uno juega una elección quiere ganar siempre, pero también hay que ser consciente de que una vez emitido el voto y hay una decisión soberana hay que acatarla y cumplirla. Durante la campaña dijimos que íbamos a acompañar al vencedor de la interna y así fue”, indicó.
“Tuve una experiencia importante en la elección del 14 de agosto, pero me da la sensación que tenemos que hacer construcciones colectivas fuertes, apostar a un espacio cada vez más grande para ahí sí pensar qué candidato puede haber. No estoy dispuesto a construir una fuerza política a partir de una ambición de ser Intendente”, soltó en el medio de la charla, sin problemas para hablar de todo.
El momento del Frente para la Victoria en la ciudad:
Para Diego, el movimiento no está parado, más bien “parece que hay una quietud porque hay recambio de autoridades”, según contó, antes de adelantar que “el domingo 18 de este mes vamos a hacer un evento importante en la ciudad”.
A pesar del “alejamiento”, si se le puede dar un nombre, de Carlos Cheppi (NdR: salió segundo en las elecciones a Intendente en Mar del Plata, detrás de Gustavo Pulti) a Venezuela, ya que fue nombrado Embajador de Argentina en el mencionado país, la ciudad no se quedará sin un referente porque “la construcción política es colectiva, no individual”.
“El Frente para la Victoria queda muy bien armado, porque somos la segunda fuerza más importante en la ciudad, con más de 20 puntos. Algo no menor, cuando hace dos años no hubo ninguna lista que nos representara. Vamos a tener un bloque muy importante de concejales (Fernando Maraude, Patricia Vismara y Verónica Beresiarte), que van a desempeñar un papel espectacular. Pero todos tenemos en claro que nuestra idea es la búsqueda del poder en la ciudad y vamos a trabajar en pos de eso”, anexo.
Y en una línea sintetizó su opinión de quienes no acompañaron a Cheppi en octubre. “Hubiera preferido que estuvieran con él”, dijo en relación a representantes del Frente que dieron su apoyo a la lista que ganó.
Los próximos cuatro años de Pulti:
“Si no comienzo a profundizar lo que es proyecto nacional y no lo trae a la ciudad enserio, donde comenzamos a construir una Mar del Plata de afuera hacia dentro, donde se le dé más bola a los barrios de la periferia y no hacer tanta obra pública en el centro, la gestión no va a terminar bien”, responde Garciarena al ser consultado por cómo puede llegar a ser el segundo mandato del actual Intendente.
Para continuar diciendo que “si Pulti se vuelca a un diálogo con la oposición donde se puedan introducir políticas es una cosa, pero si el Intendente cae en el autismo de manejarse con su propia mayoría e imponer las decisiones su camino será más complicado”.
“La Scalabrini Ortiz”:
Garciarena también se refirió al papel que cumplirá la organización marplatense en la ciudad. “Vamos a trabajar muchos temas, fundamentalmente la construcción territorial de la política. Sostenemos que los barrios de la ciudad están mal, lo mismo que decíamos en la campaña, porque ahí hace falta mayor presencia. Esa es una función militante que tenemos que cumplir. Y esta agrupación no es mía, sino es una construcción colectiva con muchos compañeros en condiciones de conducir este espacio que tiene como referentes provincial a Gabriel Mariotto”, explicó.
La idea de la agrupación es “aportar a la construcción del espacio del Frente para la Victoria con fortaleza. Somos muy respetuosos de ellos, porque creemos que hay mucha gente valiosa. No somos el único grupo dentro del FpV”.
Su mirada del radicalismo:
Conocedor de la UCR, Garciarena cerró la nota hablando del momento que atraviesa ese partido, de lo que ve del mismo. Al inicio de este tema, resaltó que “en los distritos se pagaron las malas decisiones nacionales y provinciales. Los dirigentes locales no tienen la culpa de la alianza con Francisco De Narváez. Qué posibilidad de incidir en esa alianza, ninguna”.
Ahí aclaró que “el radicalismo se está alejando de sus bases fundamentales. Porque siempre fue un partido frentista. Siempre recuerdo una frase de Raúl Alfonsín que decía cuando gobernaba Ménem, y en ese entonces el actual Presidente era una máquina de ganar elecciones intermedias, ‘si el pueblo empieza a votar a la derecha preparémonos para perder elecciones’. Y cuando veo la alianza con De Narváez, evidentemente no tiene nada que ver con la UCR que yo mamé”.
Sin embargo, cerró la nota de la siguiente manera: “El proyecto nacional encabeza primero por Néstor Kirchner y ahora por Cristina Fernández tiene mucho más que ver con las políticas que impulsaba el radicalismo de Alem, Yrigoyen y Alfonsín. Está infinitamente más cerca, no tengo ninguna duda. Hoy en día hay muchos sectores del radicalismo que le plantean a la conducción por qué votaron en contra de la ley de medios, por qué cuestionan la asignación por hijo, entre otras cosas, si son políticas que ellos hubieran impulsado con todo. Por qué en la pelea con el campo no estuvieron con el gobierno. Hoy en día, el partido tiene el desafío de convertirse en una salida por derecha del kirchnerismo o en una parte importante del proyecto nacional”.











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