García se fue de Crese: dejó 120 empleados más

García se fue de Crese: dejó 120 empleados más
Eduardo García ya no es más el presidente de la Crese, cargo que pasó a ocupar el hasta ayer secretario de Medio Ambiente, Fernando Cámara, el miembro del Gabinete municipal más íntimo del intendente Daniel Giacomino.
Aunque las palabras de despedida de Giacomino digan lo contrario, lo cierto es que García se va del cargo con 120 nuevas designaciones (pasó de una planta de 1.300 a otra de 1.420), algo absolutamente injustificado por el estado de las cuentas municipales y porque, finalmente, Cliba prestaba el servicio sin esos 120.

Si se tiene en cuenta que García estuvo sólo 20 meses en el cargo, este crecimiento de casi un 10% es altísimo, superando incluso lo hecho por las pésimas administraciones de la Tamse, que creció por encima de este número pero que ya tiene ocho años de existencia.

La salida de García fue impecable, en las antípodas del tumultuoso pase a retiro de Hugo Germán de la conducción de la Tamse. Este episodio y el simultáneo alejamiento de Raúl Merino de la Secretaría de Transporte obligaron al jefe comunal a extremar el cuidado de las formas para resolver un relevo.

Gratitud de García

“Me voy agradecido, orgulloso y esperanzado”, dice García en su texto de dimisión, hablando con palabras como “gratitud” hacia quien lo sacó de la planta de empleados y lo puso al frente de la empresa.

Después vino el igualmente correcto pretexto de la militancia en el Partido Socialista (que en estos 20 meses de su gestión nunca abandonó). “Me autoimpuse el compromiso de no realizar actividad partidaria pública mientras ejerciera el cargo de presidente de la Crese. Concluido un ciclo y teniendo en cuenta que 2011 será un año electoral, renuncio al cargo porque pretendo enfocar mis esfuerzos en el proceso que se avecina”.

Bajo la conducción de Fernando Cámara, la Crese se apresta a comprar 40 nuevos camiones recolectores, con la idea de contar con una flota propia para casi todos los recorridos, y minimizar en extremo los gastos de alquiler de unidades.

La idea que manejaría el intendente Giacomino es reformular todo el Directorio de la Crese, excepción hecha del director obrero, Pascual Caprambone. Es decir, abandonarían sus cargos Julio Waisman y Eduardo Bianchi. No hay nombres por ahora para estas vocalías, aunque se ha asegurado que un peronista irá a ocupar una de las dos vacantes.

La Secretaría de Ambiente quedará a cargo del secretario de Desarrollo Urbano, Daniel Rey, con pocas posibilidades de que se nombre a un reemplazante definitivo en los 14 meses que quedan de gestión.

Es que luego de sacudir ininterrumpidamente el organigrama municipal durante sus dos primeros años y medio al frente del municipio, Giacomino no quiere mandar una nueva reforma a la Ordenanza Orgánica de las Secretarías, trámite necesario para suprimir la cartera que deja vacante Cámara.

Además, las políticas mediambientales de Giacomino han sido, esencialmente, la recolección, deposición y tratamiento de la basura. Es cierto que con suerte diversa, pero Cámara estuvo al frente de la fallida licitación del servicio tras el repliegue de Cliba. Luego las energías se pusieron exitosamente en crear la empresa municipal, en conseguir un nuevo predio de enterramiento y en licitar el tratamiento de los residuos (también fallida).

En consecuencia, es poco lo que quedará subrogado al secretario de Desarrollo Urbano, como no sean el problema de los basurales a cielo abierto y una iniciativa que tuvo un debut auspicioso y luego fue languideciendo. Nos referimos a la clasificación de residuos en origen.

Otra novedad que traerá la llegada de Cámara a la conducción de la Crese será la redefinición de todo el organigrama de recorridos en el microcentro de la ciudad, la vidriera de Córdoba y donde los defectos o virtudes del servicio se hacen más visibles.

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