Ganaron los islamistas en Egipto, pero gobernarán con poderes muy limitados

Las Fuerzas Armadas reconocieron el triunfo de los Hermanos Musulmanes. El mandatario no tendrá decisión en temas militares.

Mohammed Mursi será el primer presidente civil de Egipto tras el fin de la “era Mubarak”. El candidato de los Hermanos Musulmanes fue declarado vencedor de las elecciones del 16 y 17 de junio por la Comisión Electoral. Mursi, de 60 años, se convierte así en el primer presidente elegido democráticamente en toda la historia del país. Se impuso con el 51,73% de los votos a Ahmed Shafik, el “elegido” de las Fuerzas Armadas, que obtuvo el 47,27%, comunicó el titular de la Comisión, Faruk Sultan.

El anuncio, aguardado con extrema tensión tras una serie de decisiones del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, fue celebrado por una multitud congregada en la plaza Tahrir de El Cairo. Los manifestantes enarbolaban banderas egipcias, gritaban y cantaban a favor de Mursi y lanzaban fuegos artificiales en la simbólica plaza donde nació la revuelta que, en febrero de 2011, acabó con casi tres décadas de gobierno absoluto de Hosni Mubarak.

Por primera vez en la historia, los Hermanos Musulmanes, fundados hace 80 años, alcanzan la presidencia de Egipto. También es la primera vez que el país cuenta con un mandatario civil después de que faraones, reyes, extranjeros y generales ocuparan la jefatura de Estado. Sin embargo, Mursi contará con poderes limitados.

Inmediatamente después de la segunda vuelta, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas dictó un paquete de “decretos constitucionales” que limitan al máximo las potestades presidenciales. Según esas normas de facto, el presidente ya no es, como hasta ahora, líder supremo de las Fuerzas Armadas, por lo que sólo podrá declarar la guerra o desplegar efectivos dentro del país con previo apoyo de la corporación militar.

Además, los militares retiraron al presidente la competencia de proponer nombramientos y ascensos en el ejército y el poder de decisión del financiamiento de las Fuerzas Armadas. Serán los propios generales los que decidan sobre esas cuestiones. Como último acto de humillación, el presidente tendrá que jurar su cargo ante el Tribunal Constitucional, cuyos magistrados en su totalidad fueron nombrados por Mubarak.

Mursi tendrá otras limitaciones. Podrá nombrar al primer ministro y al Gabinete, pero no al titular de Defensa, cartera que estará en manos del presidente del Consejo Militar, el mariscal de campo Mohammed Hussein Tantawi, un viejo amigo de Mubarak. De tal manera, la conformación del futuro gobierno sigue siendo una incógnita tras la disolución del Parlamento por parte del Tribunal Constitucional, dos días antes de la celebración de la segunda vuelta.

La noticia fue celebrada en Gaza por el grupo palestino islámico Hamas. Mhmud al Sahar, uno de los líderes de la organización, dijo que la victoria de Mursi supone el apoyo a la lucha contra la ocupación israelí. “Los perdedores en esa lucha son Israel y sus aliados en la región”, dijo Al Sahar en referencia a los palestinos moderados de Al Fatah. En Gaza, cientos de miembros de Hamas celebraron la victoria de Mursi repartiendo golosinas y disparando tiros al aire. El líder local de Hamas, Ismail Haniya, felicitó a Mursi en un diálogo telefónico.<

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