Hugo Moyano sostuvo que no hay elementos que justifiquen la “megadenuncia” por la venta de medicamentos truchos y dijo que el impuesto a las Ganancias es el “más injusto que tenemos”. Reclamó actualizar las asignaciones familiares.
En medio de una intensa lluvia que apenas daba tregua de a ratos y frente a una multitud que copó la cancha de Huracán, Hugo Moyano condensó en su discurso de ayer la batería de reclamos que la central viene sosteniendo desde hace tiempo.
En tal sentido, las novedades vinieron más por el lado de las formas que del contenido, en tanto el líder de la CGT imprimió a su mensaje una dureza –y una dirección– inéditas en lo que respecta a sus últimos actos públicos.
“En 2003, Néstor Kirchner me dijo que iba a fortalecer las obras sociales, y en los años siguientes estas crecieron igual que la economía, haciendo frente a las deudas que tenían”, indicó Moyano para marcar diferencias con la gestión actual, en tanto aseguró que en poco tiempo más “comenzará la cesación de pagos de las obras sociales”. En este sentido, el líder camionero también dirigió sus dardos para defender a los gremios frente a las acciones judiciales que investigan la venta de medicamentos “truchos”.
“No se saben los medicamentos truchos, los troqueles, no se sabe nada. Deberían haber pensado en el daño que se le hacían a las obras sociales… parecía que éramos asesinos seriales”, afirmó Moyano, a la vez que festejó la liberación del líder de los bancarios, Juan José Zanola, preso hace más de dos años por esa misma causa. Asimismo, dijo que desde el momento que se formuló esa denuncia cesó la distribución automática de fondos hacia las obras sociales, por lo que pidió la devolución de entre 12 mil a 15 mil millones “que les han quitado a las obras sociales”. “Hace poco se subsidiaban los casinos y le quitan el dinero para la salud de los trabajadores”, ponderó el líder cegetista. En relación al pago de Ganancias, Moyano aseguró que se trata del impuesto “más injusto que tenemos”, al tiempo que pidió una actualización en las asignaciones familiares. “Un trabajador que cobra $ 3000 recibe 270 por asignaciones familiares, pero si cobra 3001 recibe $ 66 pesos menos”, se quejó. El último tramo de su discurso estuvo dedicado a lo que serán las próximas negociaciones paritarias. Aseguró que los trabajadores están dispuestos a discutir, pero antes reclamó que los empresarios muestren “voluntad de asumir la responsabilidad de no subir los precios”. “Pareciera que la crisis la tenemos que pagar los trabajadores, cuando hay empresarios que ganaron millones en estos años”, expresó. <



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