Gambeta de Jaque para evitar las preguntas

Si fuera futbolista, la de ayer podría haber sido una de sus mejores gambetas.
En boxeo, se lo compararía con Nicolino Locche, por su cintura para esquivar los golpes. Pero no, se trata del gobernador Celso Jaque y su habilidad para evitar el contacto con los medios ayer en San Rafael, que lo aguardaban para saber sobre los temas que lo llevaron al departamento y también conocer sus impresiones tras el cierre de listas que lo dejó fuera de las candidaturas a diputados nacionales.

La llegada del Gobernador era sin dudas el momento más esperado, al menos para la prensa, que lo aguardaba en la puerta de la comuna donde -según la agenda- se reuniría con el intendente a las 9. Que no se cumpliera el horario pasó a ser una anécdota más, pero el hecho que el mismo Gobernador buscara la forma de evitar a los periodistas resultó lo más llamativo de la jornada.

Mientras que el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, y otros funcionarios, entre ellos su par de Producción, Raúl Mercau, ingresaban al palacio comunal por la parte trasera y se detenían a hablar con los distintos medios presentes, Jaque entró de manera subrepticia por pasillos internos. El objetivo aparente: esquivar micrófonos, cámaras y grabadores.

Es que el auto oficial lo dejó en la playa de estacionamiento ubicada detrás del edificio y en lugar de entrar por el hall central y de forma directa al despacho del intendente Emir Félix, Jaque eligió escabullirse por los pasillos internos y hacer su ingreso por el área de Protocolo.

Del mismo modo, al término de la reunión, salió rápidamente hacia la Cámara de Comercio, y otra vez sin dar espacio ni lugar al encuentro con la prensa. Los ministros -candidatos del justicialismo -Pérez y Carlos Ciurca- fueron quienes permanecieron incluso en la vereda a disposición no sólo de los medios sino de la gente que se arrimaba a hablar con ellos.

Pasado el mediodía, la inauguración del centro de salud de El Cerrito lo dejó otra vez casi cara a cara con los periodistas pero la estrategia del apuro surtió efecto: llegó tarde y a paso ligero se paró en la primera fila para dar comienzo al acto que luego lo tuvo de orador. Allí nadie podría preguntarle nada.

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