Gabriela Michetti: No le entran balas

Gabriela Michetti: No le entran balas
Los secretos de la candidata mejor perfilada en la Ciudad. Cómo hace para no cargar con los errores de Mauricio Macri. Comienza la campaña.
Un enigma crece en la Capital e interpela a toda la dirigencia política. Gabriela Michetti, la ex vicejefa de Mauricio Macri y actual diputada PRO, es la candidata preferida de los porteños para 2011 aunque nadie sabe muy bien por qué. Mes tras mes, se posiciona ante sus adversarios en el partido y antes los referentes de otros sectores. Si bien no se le conocen grandes logros políticos o de gestión, crece en las encuestas a paso firme. Macri, atento al fenómeno de la "política de amianto", la convocó para recorrer el país y difundir su voluntad de ser presidente. Sabe que ni el escándalo de las escuchas, ni el accionar de la Policía Metropolitana, ni el colapso de los hospitales públicos pudieron empañar la imagen de la mujer del PRO.

Michetti, consciente del fenómeno que protagoniza, prepara en secreto su candidatura para la Jefatura de Gobierno. En su búnker, una oficina en la zona del Congreso que le prestó un amigo, prefieren hablar de simples "reuniones con asesores" y evitarán llamar "campaña" al proceso, hasta que el jefe político del PRO, Macri, la designe oficialmente como la sucesora. Los voceros de la dama del PRO aclaran que aceptará la candidatura si tiene las manos libres, no quiere que le ocupen el gobierno o copen ministerios. Al menos una vez por semana, la diputada se reúne con su mesa chicha, que está integrada por los legisladores Martín Borelli, Helio Rebot, Lidia Saya y Alejandro Rabinovich; el secretario de Inclusión y Derechos Humanos, Daniel Lipovesky, y el vicepresidente del partido, Rodrigo Herrera Bravo. También participan de esos encuentros su vocera Paula Schuster y un consultor no identificado, que asesora al equipo y le acerca encuestas frescas. "Estamos pensando en el gobierno de Gabriela no en una continuación sin personalidad", confiesa uno de los integrantes del equipo. "Hasta principios de 2011 no vamos a lanzar la candidatura. El que sale primero, pierde", explican.

El eje de la campaña será la Fundación SUMA, que reunirá a un equipo de técnicos para una eventual gestión y, además, reclutará voluntarios. Los especialistas trabajarán en las áreas de salud, educación, seguridad y tecnología. En las próximas semanas, cada uno de los integrantes de la mesa chica propondrá diez nombres que serán evaluados por todos para encabezar cada una de las ramas.

El equipo quiere abrir la inscripción en internet para un voluntariado. Con completar un breve cuestionario, el militante será parte de un grupo multifunción, habrá desde lectores para ciegos hasta ayudantes en comedores comunitarios. Aseguran que antes de abrir la inscripción ya tienen 2.500 voluntarios, reclutados de entre las cartas escritas a mano que recibe la diputada en el buzón de su casa y e-mails llegan a su casilla. Pero el verdadero punto diferencial de campaña será una innovadora propuesta: Michetti imagina un megacentro cultural en cada villa. "Será una especie de Malba escuela. Un centro de estudios, con alta tecnología, que ayude a integrar la villa a la Ciudad, un lugar que tiente a la clase media. Que el adentro de la villa sea el afuera y viceversa", cuenta uno de los asesores con entusiasmo. También hace televisión.

Gestión abierta, su programa de 20 minutos que transmite los martes, a las 21, el canal Ciudad Abierta, la entusiasma. En una versión porteña del venezolano Aló Presidente, Michetti se convierte en conductora y entrevista a funcionarios de segunda y tercera línea que explican cómo va la gestión de su área. Su agenda es digna de una candidata. Durante la semana, mantiene entrevistas con embajadores y empresarios que la quieren ver. Además, asiste a las reuniones de Gabinete y participa activamente de varias comisiones en el Congreso.

INTIMIDAD DE LA CANDIDATA

Se recibió de licenciada en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador, hizo una maestría en temas de integración económica y regional y realizó cursos de posgrado en Suiza y también en Canadá. Como legisladora integró la Comisión Investigadora de Cromañón, fue vicejefa de Gobierno y en 2009 llegó al Congreso de la Nación. "Gabriela es creíble. La gente se identifica con la forma frontal que tiene de enfrentar los problemas. Su historia de vida, la forma en la que ingresó a la política y su estilo antidemagógico y realista convence a muchos porteños", analiza el legislador Martín Borrelli. Además, evalúa que ella es "una esperanza para los que quieren creer en la gestión del PRO, a pesar de los inconvenientes". Sin embargo, en el PRO no todos son halagos para la candidata. "Se siente bien en los cumpleaños de 15, pero no va a los velorios", se despacha con ironía uno de los integrantes de la pata peronista del partido. Además de estar enfrentada al ala que responde a Horacio Rodríguez Larreta, los soldados macristas provenientes del justicialismo critican que la ex vicejefa de Gobierno porteño "bata el parche de la vieja política" porque se recuesta cómodamente en la imagen impoluta que le dan las encuestas. Afirman que su espacio natural es su casa en Balvanera, donde no siente el rigor del barro que, cada vez con más frecuencia, salpica a su jefe político. "No aparece para defender cuestiones más duras, como la ampliación del presupuesto, la polémica por la concesión del mobiliario urbano o las críticas a la Policía Metropolitana", disparan. "No siente la política, no siente el espacio", afirman. Y le critican su doble discurso: haber sido elegida para vicejefa de Gobierno pero saltar al Congreso antes de haber terminado su mandato. Si bien durante años el influyente cardenal Jorge Bergoglio fue su confesor, hoy sólo mantiene con él conversaciones, similares a las que tienen los otros dirigentes que visitan al religioso. El accidente automovilístico que la dejó en silla de ruedas en 1994 cambió su vida, pero no vive su discapacidad como un impedimento para llevar una vida normal. Sin embargo, en el último tiempo está muy contenta. Ante los rumores que sugerían que estaba en pareja, Diario Z consultó, pero sólo recibió sonrisas cómplices. Lautaro, su hijo de 17 años que cursa quinto año en el Colegio Nacional de Buenos Aires y toca la batería en una banda, también ocupa el poco tiempo libre que le queda.

El fenómeno "amianto" en números

Según una encuesta del CEOP, Michetti gana en todos los escenarios que se pueden presentar en las elecciones de 2011 para jefe de gobierno porteño. "Ella representa la búsqueda de la nueva política a la que quiso responder el PRO pero desde un ámbito más `humano´, cerca del vecino. Rompe con la idea de `joven educado y formado en el exterior de familia adinerada´ pero acompaña fuertemente la idea de hacer política de otra manera a la tradicional" analiza Pablo Knopoff, de la consultora Isonomía. En lo que respecta a su imagen, el 90% de los porteños la conoce, es decir que cuenta con un alto nivel de instalación. "Tiene niveles de aprobación superiores al 55% y negativos que rondan el tercio de los porteños. Michetti, al tanto de este dato pero sin confiarse, ya empezó a trabajar para convertirse en la primera mujer que llegue al gobierno porteño.

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