El diputado Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro, escribió una carta sobre la lucha por la memoria, la verdad y la justicia que a continuación se transcibe.
Con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, nuestro país comenzó a recorrer un nuevo camino. Un camino, que entre otros aspectos, se caracteriza por una profunda transformación en materia de Derechos Humanos, con la renovación de la Corte Suprema de Justicia, la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y la reanudación de los juicios por delitos de lesa humanidad.
La lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia ha sido, es y será un rasgo constitutivo de Nuevo Encuentro, así como de otros partidos, organizaciones políticas, sindicales y culturales del campo nacional y popular, y de millones de hombres y mujeres con los que desde hace décadas nos encontramos caminando hacia el mismo rumbo. Esas mismas convicciones y ese mismo compromiso que nos decidieron, en2000, a crear en Morón la Casa de la Memoria y la Vida, el primer espacio latinoamericano destinado a recuperar y ejercitar la memoria colectiva, emplazado donde funcionó el centro clandestino de detención y torturas Mansión Seré.
Desde 2003, ese compromiso y esa lucha se expresan claramente a nivel nacional. Recientemente, el ex dictador Jorge Rafael Videla declaró ante la prensa que “su peor momento fue con la llegada de los Kirchner al Gobierno”. Los dichos del genocida no hacen más que confirmar que el camino que recorre la Argentina es el correcto. El rechazo de Videla a este “momento” de la historia no tiene sólo que ver con los juicios a los represores y la recuperación de la memoria, la verdad y la justicia. También con que en este presente somos protagonistas de la transformación del modelo económico que impuso la dictadura militar y que profundizó el menemismo durante los noventa. Un modelo que privilegió los capitales por sobre las personas, que excluyó a miles y miles de argentinos y argentinas del acceso a derechos fundamentales como el trabajo, la educación, la vivienda digna, la salud, etcétera.
Hoy somos testigos de una etapa política que nos entusiasma, que nos permite volver a creer, que nos anima a comprometernos aún más. Somos testigos de una Argentina diferente, una Argentina inclusiva, con más derechos, con más trabajo, con más salud, con más educación. Sabemos que todavía falta, que hay cosas pendientes, pero también sabemos que estas cosas pendientes se lograrán si seguimos por este camino; el del fortalecimiento de la Democracia que millones de argentinos y argentinas elegimos transitar.
Consolidar este rumbo es también reconocernos en nuestra historia, porque sin dudas nuestro futuro habita en la memoria.
Y sobre todo, sabemos que esto no es simplemente una época de cambios; sino un cambio de época, a favor de las grandes mayorías populares.


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