Un día de furia para el gobernador

Schiaretti pretende quedar como el gobernador que blanqueó la situación de los empleados públicos.
Las instrucciones que bajó ni bien llegó de su gira por Israel se venían cumpliendo a rajatabla en la Casa de las Tejas. "Nada de política, apuesta a la gestión y conflicto cero", palabras más, palabras menos, fue la orden del gobernador Juan Schiaretti a los miembros de su gabinete.

El jueves por la tarde, una fuente sindical informó al gobernador que los 650 monotributistas del área de Salud eran el verdadero motivo de los reclamos en los hospitales públicos.

Esto generó el enojo de Schiaretti, quien le habría reprochado esta situación al ministro de Salud, Oscar González.

Schiaretti pretende quedar como el gobernador que blanqueó la situación de los agentes públicos. Por su impulso se aprobó una ley que elimina los pagos no remunerativos, que se convirtieron en moneda corriente durante la gestión de José Manuel de la Sota.

Tras la polémica por el intento de aumento salarial de casi el 50 por ciento para legisladores y funcionarios políticos, Schiaretti envió a la Legislatura un proyecto para derogar la ley de equiparación salarial (o de enganche).

Si bien esta ley estaba vigente desde el inicio de su gestión, Schiaretti no quiere perder la oportunidad de quedar como el autor de eliminar esta norma que igualaba los salarios de los funcionarios y legisladores con los del Poder Judicial de Córdoba, que a su vez, están enganchados con los de la Justicia Federal.

Es decir, que si se cumpliera esta ley, el gobernador, ministros y legisladores cobrarían más de 20 mil pesos mensuales, el doble de lo que perciben hoy.

Al menos por lo que trascendió, el gobernador no estaba al tanto de la precariedad de estos 650 trabajadores de la Salud.

De allí el enojo con González, quien por algunas horas, sintió que se movía el piso debajo de su sillón.

González es un hábil negociador, con buena llegada a la cúpula de la conducción del peronismo cordobés, y su salida hubiera tenido un costo político para el gobernador.

Finalmente, el castigo del gobernador hacia su ministro fue módico: hizo el anuncio de pasar a contratados a los 650 monotributistas, en un acto sin la presencia de González.

Esta vez, la sangre no llegó al río. Pero los miembros del gabinete provincial tomaron debida nota de esta situación que involucró al ministro de Salud. "González se salvó raspando. Ahora todos saben que la orden que bajó Schiaretti va en serio", graficó un funcionario provincial de segunda línea, pero que diariamente recorre los pasillos del poder en la Casa de las Tejas.

Comentá la nota