Un día de furia contra Vladimir Putin

Un día de furia contra Vladimir Putin
Mientras las bombas de los extremistas islámicos sacuden al gobierno ruso, miles de personas tomaron las calles de 50 ciudades para exigir la renuncia del premier Vladimir Putin en una jornada que dejó decenas de detenidos. Sólo en Moscú, San Petersburgo, Vladivostok y Kaliningrado se congregaron unos 10 mil manifestantes para denunciar que Putin no responde "a la desocupación, la corrupción y la arbitrariedad policial".
Las manifestaciones fueron convocadas bajo el lema "Un día de ira" por grupos opositores del Partido Comunista, el movimiento Solidarnost y distintos grupos de derechos humanos.

En la capital, la policía prohibió la protesta, dos mil agentes bloquearon la plaza de Pushkin y detuvieron a unas 70 personas cuando empezaron a gritar "¡libertad!" y "¡esta ciudad es nuestra!". El ayuntamiento de Moscú justificó la represión por la decisión opositora de manifestarse tras el doble ataque suicida del lunes contra el subte capitalino.

"En estos días, cuando Moscú y toda Rusia lloran a las víctimas de los atentados terroristas, algunos políticos insisten en colocar sus ambiciones personales por delante del dolor de toda la nación", afirmó el Ayuntamiento mediante un comunicado.

La efervescencia social contra el Kremlin se puso de manifiesto en las recientes elecciones locales, donde el partido de Putin, Rusia Unida, sufrió una drástica caída en las preferencias. El electorado castigó así que la crisis económica puso fin, en forma abrupta, a 10 años de crecimiento económico. Fue en este escenario que los principales grupos opositores comenzaron a celebrar manifestaciones el último día de cada mes para defender el artículo 31 de la Constitución, que les garantiza el derecho a reunión.

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