Miles de manifestantes que reclamaban la renuncia de la Junta Militar chocaron con el ejército en la plaza Tahrir; hubo cinco muertos
A diferencia de anteriores espasmos revolucionarios, la bandera de Egipto no fue la única enseña de los manifestantes, sino que compartió protagonismo con las del Al Ahli y El Zamalek, los dos clubes de fútbol más populares del país.
Indignados por la masacre de Port Said, de la que culpan a la Junta Militar y a la policía, los "ultras Al Ahli", el grupo de aficionados más fanáticos del club cairota, renovaron su alianza con los jóvenes revolucionarios para forzar la caída del régimen.
La sede del Ministerio del Interior volvió a ser la línea del frente de batalla, en la que sólo se adentraban los más osados. Varios activistas pudieron trepar por las ventanas de un edificio del ministerio de Hacienda hasta llegar a la azotea, desde donde lanzaron cócteles molotov contra las fuerzas de seguridad. El edificio terminó ardiendo, pero no está claro si el incendio fue intencionado.
Los incidentes de las últimas horas dejaron cinco muertos, según la agencia oficial de noticias MENA. Además, se sumaron unos 1500 heridos, entre ellos, cerca de 200 policías, según el último balance del ministerio de Sanidad. Muchos eran atendidos en un hospital improvisado de primeros auxilios en la mezquita Omar Makram, en una de las esquinas de la mítica plaza Tahrir.
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