La obra de la central nuclear Atucha II– que debía haberse terminado hace 25 años y todavía sigue en construcción– volvió a quedar sobre el tapete por dos cuestiones clave: los recursos desembolsados para la terminación y la demora que arrastra su entrada en servicio comercial. Así lo afirma el ex secretario de Industria y ex titular de NASA (Nucleoeléctrica Argentina), Néstor Farías Bouvier en una nota publicada ayer en el matutino Clarin.
Según el ex secretario de Industria y ex titular de NASA, Néstor Farías Bouvier a la fecha ya se gastaron US$ 3.300 millones cuando todas las previsiones indicaban que la obra iba a demandar como máximo US$ 1.100 millones.
Farías Bouvier sostuvo que “no sabe el porqué del incremento tan significativo del costo de la obra, ni hay previsión confiable de la fecha estimada de interconexión al sistema eléctrico”.
Tras indicar que al momento de paralizarse las obras en 1995 ya se habían pagado unos US$ 2.100 millones , el especialista advirtió que “una detallada información del destino de más de US$ 2.000 millones en las obras de terminación, que equivalen a 10.000 escuelas rurales, serviría para dejar en claro experiencias a evitar y fijar criterios que eviten su repetición”.
Dos años después, la suma saltó a US$ 700 millones. A fines de 2009, el Gobierno admitió que el monto iba a superar los US$ 1.000 millones. En 2010, los números oficiales señalaron que se habían gastado casi US$ 2.000 millones. Y al año siguiente, la presidente Cristina Kirchner señaló que la inversión iba a trepar a US$ 2.400 millones.
En medio de la polémica por las cifras, no hay una fecha cierta para comenzar a producir energía. El ingreso en operaciones originario se había pautado para mediados de 2010 en coincidencia con el Bicentenario de la Revolución de Mayo, dice la nota.
Respuesta con critica
En tanto, el subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, Roberto Baratta, afirmó que se trata de una información inexacta y sesgada y ratificó que el proceso de puesta en marcha de la central avanza de acuerdo a lo previsto y con los valores presupuestados”.
El funcionario consideró que “resulta curioso que un ex funcionario de la época de la Alianza se trasunte en crítico nuestro, siendo que nosotros terminamos Atucha II y él la mantuvo paralizada, es más su mayor logro fue haber tenido Embalse y Atucha I fuera de servicio simultáneamente”, en referencia a Néstor Farias Bouvier, ex titular de Nucleoelectrica Argentina (NASA), citado en el artículo.
Desmentida oficial
En tanto, Baratta, ratificó ayer que “el proceso de puesta en marcha de la Central avanza de acuerdo a lo previsto y con los valores presupuestados.Además, añadió, “se inició la construcción del reactor de potencia CAREM, con tecnología 100 por ciento nacional, y hemos realizado una convocatoria internacional para definir la tecnología de la cuarta central nuclear”.
Baratta explicó que las tareas para la puesta en marcha de Atucha II “avanzan firmemente, conforme el cronograma establecido, tanto en el área nuclear como convencional”.
El subsecretario agregó que “este proceso culminará con la puesta en funcionamiento del reactor, la producción de vapor y la generación de energía eléctrica, para finalmente entrar en producción comercial”.
“Las obras civiles y el montaje mecánico de los principales componentes y equipos de Atucha II, incluyendo la Estación de Maniobras de 500 kV, ya concluyeron”, agregó Baratta. Sostuvo luego que la puesta en marcha “implica la prueba y verificación individual de cada uno de los 556 subsistemas de la Central, de los cuales ya se transfirieron 319 y se pusieron en marcha 158”.
Baratta anticipó que durante octubre y noviembre se realizará la prueba de presión del sistema primario del reactor, “uno de los hitos más importantes de la puesta en marcha de la Central, que consiste en presurizar las cañerías y por medio de las bombas principales hacer circular 450 mil litros de agua para probar su hermeticidad”.
Luego, en diciembre, se procederá a la carga de elementos combustibles, lo cual implica introducir en el reactor 451 elementos, con 85 toneladas de uranio natural.
Al inicio de 2013 se hará una prueba de vapor de origen no nuclear para alcanzar la presión y temperatura de diseño, y por último se retirará el agua liviana del sistema, se procederá a su secado y se la cargará con agua pesada producida en la Argentina.
Después de esas pruebas “se podrá dar inicio en mayo de 2013 al primer arranque del reactor y generación de energía, para luego sincronizarse a la red”, concluyó Baratta.



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