Es por los desmanes del viernes en el Palacio. La presentación la hizo un subsecretario del Ejecutivo. Empleados siguen con retención de servicios.
La situación se generó, aparentemente, en la ruptura de un “acuerdo” de límites para la protesta del viernes que habría sido conversado entre las partes. Las reglas eran pirotecnia, ruido, megáfonos y todo el folklore gremial de siempre afuera del Palacio 6 de Julio, pero sin petardos en el interior de la sede municipal, menos en el acceso a las áreas donde estaba trabajando el Ejecutivo.
Sin embargo, a media mañana, cuando comenzaba a producirse la convocatoria a la asamblea general, un grupo de dirigentes bajó desde los pisos superiores “condicionando” a los empleados para que no se queden en sus lugares de trabajo, según el relato de un funcionario del intendente Mestre.
No hubo mayores contratiempos, hasta que se dieron con la oficina del subdirector de Logística, Ignacio Respuela, quien por su carácter de funcionario se negó a dejar su lugar de trabajo. Allí habrían comenzado las agresiones, incluyendo golpes, petardos y bombas de humo arrojadas dentro de la propia oficina del subdirector.
Aunque la desagradable situación duró sólo unos minutos, ese mismo viernes el propio Respuela se trasladó a la fiscalía de turno y permaneció allí durante cinco horas realizando una denuncia por “lesiones, amenazas y daños”. A pesar de las consultas realizadas por Día a Día, hasta anoche no se sabía si el planteo judicial de Respuela tendría un apoyo explícito por parte de la plana mayor de la Municipalidad.
Sigue la retención. Esta semana, luego de que el viernes último no se les abonara el ciento por ciento de sus salarios, los empleados municipales continuarán llevando a cabo la anunciada “retención de servicios”.
¿Qué significa esto en la práctica? “Significa que vamos a seguir sin controlar nada”, dijo ayer sin medias tintas Juan Díaz, delegado del área de Control de la Vía Pública. La modalidad incluye la presencia en los lugares de trabajo, marcando tarjeta a horario, pero sin realizar las tareas habituales. Durante el fin de semana esta protesta repercutió de modo directo en el funcionamiento del municipio, afectando la casi totalidad de los servicios.
Con bastante bronca contenida, el mismo gremialista aseguró que más allá de la afirmación de que se ha pagado el 66 por ciento de los sueldos, “en las cuentas de los trabajadores todavía no ha entrado nada”, agregando que esa situación se registra “en todas las áreas”.
El mismo fastidio mostraron los empleados de Policía de Tránsito, quienes en voz de uno de sus delegados, Mario Morales, dejaron en claro su posición: “Hasta que no cobremos los sueldos en su totalidad, no salimos a trabajar”, sentenció, asegurando que la decisión está votada por todas las reparticiones. “Hay conceptos adeudados desde 2008, pero nosotros sólo estamos reclamando por los salarios”, agregó.
Parte de la bronca de los municipales tiene que ver con que el Poder Ejecutivo “priorizó” a los empleados de Tamse y Crese, a sabiendas de que un paro en esas empresas estatales, repercutiría de modo directo en el resto de la población.
Recaudar. Como única respuesta, desde el municipio insisten en pedir “colaboración” para no afectar la prestación de servicios, mientras espera que la recaudación de hoy y mañana permita saldar el ciento por ciento de los salarios.
De hecho, desde la mesa chica de la Intendencia intentaron anoche gestionar una especie de “colaboración especial” con los dirigentes gremiales, para que se habilitaran las cajas recaudadoras del municipio. El razonamiento es elemental: difícilmente se logrará recaudar lo necesario para saldar la deuda con los empleados, si el personal de las ventanillas de cobro está reteniendo servicios. No obstante, hasta anoche no había respuesta positiva de parte del gremio para este pedido, por lo que las negociaciones deberán continuar hoy.
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Bajar un cambio
Vértigo. La gestión Mestre había comenzado a full, avanzando con diferentes medidas.
Cachetazos. La muerte del funcionario Martín Luque, y la afección coronaria de otro de Economía, Hugo Moyano, llevó a que en el gabinete quieran bajar un poco el ritmo.

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