Los centros no llevan libros, tienen problemas económicos y organizativos que son observados por Personas Jurídicas.
La Federación de Centros Vecinales de Salta (FeCeVeS) presentó un proyecto para avanzar en la normalización de las entidades barriales. Uno de los contactos lo hizo con la Municipalidad de la ciudad de Salta, donde está la mayoría de los centros vecinales. El objetivo es avanzar con otros municipios y con el Gobierno provincial.
Desde la FeCeVeS plantean que son muchos los problemas que hay que solucionar en los centros vecinales. El principal obstáculo es la falta de participación del vecino. También mencionan cuestiones económicas y organizativas que son objetadas por la Dirección de Personas Jurídicas. Esto deriva en serias dificultades para renovar autoridades.
Por ello consideran que lo primero “es delimitar el alcance de cada centro y abrir los padrones para que todos los socios puedan votar, no solo los que tienen las cuotas al día”, manifestó Emilio Gutiérrez, presidente de la Federación.
El secretario de Gobierno del municipio capitalino, Matías Cánepa, expresó que una vez lograda la participación de más vecinos se deberá, “realizar una normativa para despegar a los centros vecinales de la categoría de sociedad civil y que forme parte de una categoría especifica”.
Para colaborar en este proceso, la Municipalidad de Salta lanzó un plan de subsidios de 500 pesos por año adeudado, para cubrir los gastos que implica normalizar el centro barrial ante Personas Jurídicas. Gutiérrez dijo que la meta es que “en el 2013 estén todos regularizados”.
Participativos o democráticos
Varios dirigentes se mostraron ante El Tribuno a favor de la normalización de los centros; no obstante, manifestaron que “los centro vecinales ya son democráticos, lo que falta es hacerlos más participativos”.
En los barrios consultados plantearon diferentes necesidades, algunos bregan por la falta de seguridad, por obras de infraestructura y urbanización, iluminación, prevención de adicciones, entre muchas otras.
Comparten algo común: en todos los casos existe poca participación de los vecinos y es allí hacia donde plantean que deben apuntar el trabajo, “acercar al vecino al centro, que es la primera escuela de la democracia”.
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