La Dirección de Emergencias Médicas Municipal 107 elaboró un informe para el intendente Mestre, describiendo la situación que atraviesa el servicio. Los empleados reclaman la provisión de insumos y el mantenimiento de las unidades.
La Dirección de Emergencias Médicas Municipal 107 elevó, a pedido del propio jefe comunal, un exhaustivo diagnóstico sobre la situación actual del área, detallando las necesidades más urgentes. Son los mismos problemas que manifiestan los empleados y por los que permanecen en estado de asamblea desde la semana pasada.
Respecto a la flota, informó que 11 de las 26 ambulancias están inoperables; de ellas se solicitó la imperiosa reparación de 6 lo que demanda un gasto estimado de 70 mil pesos. “Esta solución de emergencia va a permitir, por un tiempo, mantener la funcionalidad del servicio con cierta seguridad”, señala el comunicado presentado al Ejecutivo. Además, se dejó en claro que si no se resuelve el mantenimiento preventivo y correctivo de los móviles “en unos meses tendremos el mismo problema”.
El informe también señala la carencia de un espacio físico propio donde funcionar administrativamente; notifica sobre las inadecuadas condiciones en que se encuentran las bases operativas ubicados en los CPC; y los inconvenientes que genera las falencias en las comunicaciones. En ese sentido, tal como lo denunciaron los trabajadores del 107, uno de los problemas más graves que tiene el sistema es que la recepción telefónica de las emergencias médicas es realizada por personal de Defensa Civil. Y en muchos otros casos, al marcar ese número, la comunicación se deriva al 101 de la Policía de Córdoba.
Endurecer la postura
Los empleados que hoy repetirán las asambleas en la repartición, aseguraron que aún no hubieron novedades respecto a sus reclamos. Por eso, no se descarta que en la reunión prevista para esta mañana se resuelva endurecer la medida de fuerza que implicaría un paro total del servicio. “Los ánimos están muy caldeados entre los compañeros. Acá suceden cosas muy sugestivas, porque uno puede seguir con el techo roto, las goteras, etcétera, pero no si la mitad de las unidades no funciona, si no hay collares cervicales, si no hay morfina para trabajar, entre otras tantas falencias”, dijo el delegado Oscar Moreno. Entre los empleados sobrevuelan las sospechas de “dejar caer el servicio”.

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