´Arbolitos' y compradores interactúan en el mercado negro con códigos propios y estrategias muy estudiadas para evitar las inspecciones de la AFIP. Una práctica ilegal que creció por las restricciones oficiales.
Quienes se ofrecieron a prestar testimonio para la nota lo hicieron con la condición de no ser identificados con sus nombres y apellidos reales, justamente porque participan de esta práctica ilegal.
Son las 11 de la mañana de un jueves de julio en el centro de Mendoza. Pero no es un jueves cualquiera, ya que los últimos días de vacaciones para los mendocinos (y los primeros para los porteños), hacen que por las veredas de calle San Martín no quepa un alma más.
El movimiento en el interior de las casas de cambio ubicadas en la principal avenida mendocina prácticamente ni se condice con lo que se ve en las veredas: locales y mostradores vacíos con empleados que recurren a cualquier cosa para matar el tiempo del otro lado. Y en las puertas de esas casas, del lado de afuera, muchos hombres (jóvenes y viejos) que repiten incesablemente la palabra "cambio".
El mismo speech (palabras más, palabras menos) se puede oír en los principales accesos de las galerías ubicadas en la zona, especialmente en las inmediaciones de las poco frecuentadas casas de cambio.
Esos hombres que pareciesen, a priori, no conocer ninguna otra palabra son "arbolitos" y no son ninguna novedad, ya que llevan años operando. Su trabajo es el de comprar y vender dólares en negro, por afuera de la ley y lejos del mercado oficial.
Las recientes y cada vez más fuertes restricciones para comprar moneda extranjera de forma legal dispuestas por el Gobierno nacional han llevado a que hoy la tarea de estos "trabajadores" prolifere, se multiplique y hasta mute, justamente para esquivar el brazo de la ley.
"Es mentira que es el turismo lo que ha hecho que aumenten los arbolitos y las compras. Es un mercado de hace muchísimos años y que ahora ha crecido por las restricciones para que la gente pueda comprar en el mercado legal", contó uno de estos ?arbolitos' a Los Andes.
"Los precios se fijan en base al valor en Buenos Aires (siempre es un poco más caro en Mendoza) y también al que manejan las casas oficiales acá. Pero en una sola mañana puede cambiar hasta diez veces el valor del dólar en el mercado negro", contó el vendedor, al que a lo largo de la nota llamaremos Alberto (aunque ese no sea su nombre).
Además del dólar, el peso chileno tiene una intensa rotación en el mercado clandestino local.
Hecha la ley...
Luego de que el Ejecutivo nacional dispusiera los límites para la compra de moneda extranjera (el famoso "cepo"), incluyendo las medidas que actualmente llevan a que sólo sea la AFIP la que autorice una transacción de ese tipo, la lupa se posó con mayor atención sobre el mercado negro o del dólar ?blue'.
"Las ?cuevas' no desaparecieron, siguen estando. Pero ahora se manejan con más cuidado que antes. Es que ahora la AFIP está sobre nosotros porque la gente nos compra lo que no puede comprar legalmente y las inspecciones son más duras", continuó Alberto.
Las modalidades son de lo más diversas y la entrega del dinero depende del monto que el comprador necesite. Si no es una cifra demasiado considerable, la transacción se hace en el momento, aunque nunca en el lugar donde se encontraron ambas personas y donde se hizo el ofrecimiento de la forma más discreta posible.
"Una vez que se contactan vendedor y comprador, lo que sigue es hacer pasar al interesado a un local, o nos vamos a un café para no quedar expuestos en el medio de la calle. Y allí se concreta todo", agregó el ?arbolito' consultado.
Otra modalidad que de a poco va tomando protagonismo, justamente debido al recrudecimiento de los controles, es la del delivery. Del mismo modo en que, por ejemplo, cualquier persona puede pedir una pizza con empanadas por teléfono para que se la lleven a su casa; se puede contactar a los ?arbolitos' por teléfono y convenir una compra-venta a domicilio.
"Esta modalidad, la del delivery, está creciendo ahora teniendo en cuenta que los controles en las galerías son más fuertes. Ahora los arbolitos están trabajando mucho con el teléfono y, por sobre todas las cosas, el vínculo de confianza con el comprador. Muchas veces convienen para que vaya directamente a un hotel o a un comercio y allí concretan la operación", destacó por su cuenta Javier, usual comprador de divisa extranjera en el mercado negro.
La modalidad de delivery, por lo general, es más demandada cuando el monto a comprar es muy alto. "Se puede vender 40 o 50 mil dólares en una sola operación. En ese caso no se hace de inmediato, porque te imaginarás que nadie puede andar con esa cantidad de dólares encima. Pero lo que se hace en esos casos es acordar con el cliente un encuentro para los próximos días y allí finalmente se hace el cambio", prosiguió Alberto.
La confianza, justamente, juega un rol fundamental a la hora de caer en el mercado negro. Es que no hay forma de verificar si los billetes que le entregaron al comprador son originales y ni hablar cuando es una cifra alta y la transacción debe ser, por esencia, fugaz.
"Te imaginarás que no hay tiempo de ponerse a contar billete por billete para ver si está todo. Igual, justamente como no hay forma de que hagamos difusión legal, lo último que nos conviene es estafar a la gente. Porque lo podemos hacer una sola vez, pero después esa persona a la que engañamos va corriendo la voz de lo que hicimos y perdemos la clientela", reflexionó el ?arbolito'.
Compradores y vendedores
Los motivos que pueden empujar a un mendocino (o turista) a comprar dólares en el mercado negro son de lo más variados.
Uno de los más comunes es la necesidad urgente que tienen aquellos que deben viajar al exterior y, ya sea por el tiempo del que disponen o por la categoría con que están inscriptos en la AFIP, no pueden comprar el dinero que desean.
Pero no todo se limita a este tipo de cliente. "También hay mucha gente que no confía en el peso y prefiere tener sus ahorros en dólares, aunque los tenga guardados ?debajo del colchón'. Esa gente viene y compra dólares de a poco", contó Alberto.
Sobre quiénes los proveen de dólares, el hombre destacó que suelen ser clientes fijos (empresas, particulares que jamás ahorraron en pesos y ahora ven el negocio en venderlo) que tratan cotidianamente con ellos.
"Ahora hay más gente que demanda dólares que los que nos ofrecen para que compremos, pero siempre hay disponible", reconoció Alberto.
Incluso, se dice que muchos comerciantes que en sus locales del microcentro mendocino reciben moneda extranjera de sus clientes turistas, luego salen a vender esos dólares o lo ubican entre los ?arbolitos'.
En primera persona
Daniela trabaja en el rubro del turismo y a fines de mayo necesitaba hacer un viaje a Europa. Sin embargo, justo en esa época fue cuando más estrictos se hicieron los controles y requisitos para cambiar dinero en el mercado oficial.
"No podía comprar en ningún lado porque era el peor momento del cepo. Entonces le llamé a un tío que está acostumbrado a comprar y acordó por teléfono con un arbolito amigo. Mi tío le pasó el monto de lo que necesitaba comprar yo (cuatro mil euros), además de otra cifra para él y quedaron de acuerdo en juntarse por la mañana siguiente en una esquina céntrica", contó la joven.
La secuencia registrada el día del encuentro es digna de una superproducción de acción con el sello de Hollywood.
"A la mañana fueron mi tío y mi marido en la camioneta y ni siquiera llegaron a bajarse. Se llamaron por teléfono, mi tío frenó en la esquina acordada y el arbolito, que tenía el sobre en la mano con todo el dinero (lo nuestro y lo de mi tío) se acercó a la ventanilla, hicieron el intercambio de sobres en menos de cinco minutos y se fueron cada uno por su lado. Nada de controlar en el lugar, de revisar. Por eso se hace en un contexto de confianza. Mi marido no podía creer cómo pasó todo, cómo ese hombre estaba parado en pleno Centro con un sobre de papel en la mano y más de 50 mil dólares", sentenció Daniela, que con la plata pudo realizar viaje.
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